Jugadores de la U de Chile rinden homenaje a las víctimas de la dictadura

Los futbolistas Isaac Díaz y David Pizarro realizaron un sentido reconocimiento por la conmemoración de los 45 años del golpe de estado que sufrió aquel país.

Los futbolistas Isaac Díaz y David Pizarro en un homenaje a las víctimas de la dictadura chilena.Captura de pantalla

El pasado sábado los jugadores de la Universidad de Chile realizaron un homenaje a las víctimas de la dictadura chilena que cumplen 45 años del golpe de estado que propinó Augusto Pinochet.  (Lea aquí: Las heridas siguen abiertas en Chile, 45 años después del golpe militar)

Un arreglo floral fue lo que los futbolistas, Isaac Díaz y David Pizarro, ubicaron en el memorial que hay en el estadio Nacional de Santiago de Chile, en el que oficia de local el equipo de la Universidad de Chile. Junto a la ofrenda de los dos jugadores había otro más con la frase “No los olvidamos”. El reconocimiento fue antes del empate 1-1 ante Palestino, por un partido correspondiente a la Copa de Chile.

El lugar donde se realizó el homenaje se llama 'Tribuna Viva' y se encuentra ubicado en el lado norte del estadio. Es un sector en el que no hay silletería y que está acompañado de la frase “Un pueblo sin memoria, es un pueblo sin futuro”, como una forma permanente de recordar lo que ocurrió en aquel lugar.

En 2003, esa tribuna fue acondicionada para realizar un homenaje permanente a los millones de víctimas, de desaparecidos y de personas torturadas entre 1973 y 1981, años en los que la dictadura estuvo impuesta en el aquel país. (Le puede interesar: La gradería de la dignidad)

 

Ese sector rinde un homenaje a los 20.000 o más hombres y mujeres que constataron como hace 42 años, luego del golpe de Estado a Salvador Allende, el principal coliseo deportivo de Chile se convirtió en un campo de concentración.

El Estadio Nacional, situado al oriente de Santiago, con capacidad de albergar a unos 48.000 espectadores, posee ocho pasillos de ingreso. Pero la escotilla 8 es distinta. Hoy constituye un museo permanente que recuerda los horrores vividos en septiembre de 1973, cuando éste y otros espacios similares, así como 28 camarines, fueron utilizados como celdas colectivas. Sus paredes están cubiertas con fotos que algunos reporteros gráficos extranjeros tomaron en aquellos días, y con muchos retratos de quienes vivieron ese horror o nunca regresaron para contar lo que pasó.