4,1% de condenados a muerte en EE.UU. son inocentes

Entre 1973 y 2004 fueron ejecutadas 1.320 personas en el país norteamericano. Los que se salvan terminan pagando cadena perpetua.

Dos abogados de la mano de dos expertos en estadística se dieron a la tarea de calcular el porcentaje de errores judiciales que se comenten en Estados Unidos y que terminan poniendo tras las rejas, y en la fila de condenados a muertes, a hombres y mujeres inocentes.

De acuerdo con los resultados del estudio publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciencem el porcentaje de injusticias es bastante alto: 4,1% de los condenados a muerte son víctimas de errores judiciales. En 2006 un juez de la Corte Suprema de Justicia estimó que la tasa de errores judiciales era tan sólo de 0.027%.

El estudio, liderado por Samuel R. Gross de la Universidad de Michigan, evaluó datos del sistema judicial de Estados Unidos entre los años 1973 y 2004. Durante este periodo de tiempo, se establecieron 7.482 condenas a muerte y se ejecutaron 1.320 ejecutaron. Al resto se le conmutó por otro castigo.

Para determinar el número de posibles víctimas inocentes, Gross y su grupo recurrieron a un intrincado cálculo estadístico. Considerando que todos los condenados a muerte tuvieran la misma posibilidad y recursos para defenderse, los científicos concluyeron que un 4.1% podría demostrar su inocencia. Es decir, uno de cada 20.

“El principal mensaje es que las condenas equivocadas no son eventos raros”, apuntó Gross, “es algo que continuará sucediendo y significa que debemos trabajar duro para evitarlo”.

Si todas las sentencias a muerte se hubieran cumplido durante este tiempo, significaría, de acuerdo a los cálculos de Gross, que unas 50 personas habrían muerto siendo inocentes. Pero esto no es lo que ocurre normalmente, explicaron los investigadores. Un buen número de condenados a muerte se salva de la inyección letal por la presión de abogados y organizaciones civiles y la sentencia inicial es reemplazada por otra casi igual trágica: cadena perpetua.

“Con el tiempo este proceso revoca la mayor parte de las penas de muerte, pero en la gran mayoría de los casos las apelaciones no tienen que ver con la inocencia, sino con cuestiones procesales o la pertinencia de la pena de muerte como castigo. Muy a menudo el resultado es simplemente que el acusado es condenado a pasar su vida en la cárcel en lugar de la pena de muerte”, resume Gross, profesor de Derecho de la Universidad de Michigan.

¿No es este un problema tan grave como el de los inocentes ejecutados?, preguntó a Gross el portal de ciencia esmateria.com a lo cual el investigador replicó: “Esa es una pregunta muy difícil. Todo lo que puedo decir es que tenemos que hacer nuestro trabajo más minuciosamente, tener la mente abierta, ser honestos y muy cuidadosos. Una buena estimación sería el 2,5%. Es decir, que de cada 1.000 condenados a muerte, 25 inocentes acabarán pudriéndose en la cárcel”.

“El resultado es que la gran mayoría de los inocentes que son condenados a la pena capital en los Estados Unidos no son ni ejecutados ni exonerados. Se les sentencia, o resentencia, a prisión de por vida, y luego se les olvida”, concluye el estudio.