Un parque para 200 años de Independencia

La ampliación del Parque de la Independencia, megaobra para el futuro.

El 20 de julio de hace 100 años llegó a Bogotá con la inauguración de la Exposición del Centenario, realizada en el Parque de la Independencia, un espacio nuevo para la ciudad especialmente adecuado para acoger la Exposición, que celebraba el progreso y el avance técnico que el país había alcanzado en sus primeros cien años de vida republicana.

Para el Bicentenario, el Parque de la Independencia se renueva y celebra los 200 años de libertad con una expansión de 14 mil metros cuadrados, que le cambiarán la cara no sólo a este espacio, sino al centro de la capital. La obra es tanto bella, como ambiciosa: poner una tapa de concreto encima de la calle 26, entre las carreras quinta y séptima, que conecte los terrenos del Parque con la parte posterior de la Biblioteca Nacional, el Museo de Arte Moderno y el costado del emblemático edificio Embajador.

El sueño nació de la mano del arquitecto Rogelio Salmona, vecino y enamorado del parque, quien diseñó el Plan Director del Parque de la Independencia, el documento clave para comenzar a hacer realidad la expansión. “Ya con el Plan bajo el brazo le presentamos la idea al alcalde Samuel Moreno recién posesionado y él de inmediato dijo que le interesaba”, cuenta Gabriel Pardo, director del Instituto Distrital de Patrimonio, entidad que contrató los diseños de la expansión, con base en la idea de Salmona. Pardo añade que “después firmamos un convenio entre el IDU y el Instituto: nosotros pagábamos los diseños y el IDU se encargaba de la construcción, como parte de la fase III de Transmilenio”.

Los diseños, con un costo de $1.000 millones, fueron encargados al arquitecto Giancarlo Mazzanti, reconocido por obras como el Parque Tercer Milenio en Bogotá y la Biblioteca España en la comuna uno de Medellín. Para la construcción del proyecto, que deberá ser entregado junto con la fase III en octubre de 2011, la ciudad invirtió $30 mil millones.

“De los casi 14 mil metros cuadrados, cerca de siete mil son sólo zonas verdes y hay otros cinco mil de lo que llamamos zonas duras, como áreas de circulación, rampas y plazoletas”, explica María Claudia Vargas, subdirectora técnica del Instituto de Patrimonio. Toda la plataforma estará soportada en unas vigas, que además de su función estructural, servirán para contener la vegetación, como si se tratara de una gigantesca matera.

Una de las grandes apuestas de lo que será el Parque del Bicentenario tiene que ver con el paisaje. Según Vargas, el lugar estará poblado con especímenes netamente bogotanos, entre 30 especies arbustivas de bajo porte y siete tipos diferentes de árboles, como la palma boba, el mano de oso, alcaparros, saucos y siete cueros.

La gran plataforma, a su vez, está dividida en varios niveles, que ayudan a crear los senderos para caminar y las plazoletas, 10 en total, que estarán decoradas con temas alusivos al desarrollo que ha habido en 200 años en temas como el crecimiento urbano, la multiculturalidad y la búsqueda de la paz, entre otros, que serán definidos prontamente por la administración distrital.

“Esta obra va a transformar el centro porque genera un espacio que va a tener, además de la plataforma como tal, zonas verdes, senderos. Va a ser muy bello. Es de las obras más lindas que tenemos y una de las que más me emociona”, opina el secretario general de la Alcaldía, Yuri Chillán.

Actualmente, el IDU ya realiza la cimentación de la estructura para soportar la plataforma, que tiene una carga importante de peso debido a los árboles que irán instalados en ella.