Decenas de indocumentados son maltratados en centros detención

Decenas de inmigrantes en proceso de deportación son maltratados en dependencias policiales, según un estudio difundido que ahonda en las condiciones infrahumanas de los indocumentados de un centro del estado de Washington.

La Universidad de Derecho de Seattle y la organización humanitaria One America denunciaron en un informe el hallazgo de "numerosas violaciones" de los derechos humanos en gran parte de los 985 detenidos del Northwest Detention Center de Tacoma, en su mayor parte mexicanos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y asiáticos.

"Estas violaciones, inaceptables en cualquier circunstancia, son todavía más notables por el hecho de que las detenciones -originalmente previstas para cortos períodos de tiempo- normalmente duran meses o incluso años", señala el informe.

Según el mismo, tras las visitas de los abogados, los vigilantes de las dependencias y los jefes de policía federales suelen abusar con frecuencia físicamente y verbalmente de los detenidos.

El texto cita a varios de los internos que relataron las vejaciones sufridas en el interior de un avión mientras eran trasladados de un centro a otro, tales como prohibirles usar los baños por más de siete horas o mantenerles esposados para que no pudieran comer.

"Todas las personas privadas de su libertad merecen ser tratadas con humanidad y respeto por la inherente dignidad de toda persona humana", reclama dicho estudio, llevado a cabo mediante 46 entrevistas a reclusos, familiares y letrados.

Aproximadamente, el 75 por ciento de los detenidos entrevistados alegó haber sufrido problemas de salud que requerían de la atención del servicio médico de este centro.

Del mismo modo, alrededor del 20 por ciento de las personas preguntadas señaló padecer algún desorden mental que requería tratamiento.

A pesar de que muchos de los detenidos no señalaron que sufrían depresión, los entrevistadores detectaron que "una considerable proporción" parecían deprimidos, nerviosos, asustados o con una combinación de varias dolencias.

Cerca del 37 por ciento de la muestra la conforman personas refugiadas, probablemente marcadas por un acto persecutorio o traumático en su país o durante su viaje de asilo en Estados Unidos.

El informe subraya que la falta de actividades de recreo, el cemento gris y las instalaciones sin ventanas, así como la privación de libertad, el aislamiento cultural y la incertidumbre sobre su proceso de detención contribuye a aumentar la inestabilidad mental de los reclusos.

En cuanto a la alimentación, el 80 por ciento de los internos entrevistados mantuvo que recibía raciones insuficientes de alimentos y que tras las comidas todavía presentaba hambre.

Los autores del informe exigen al Gobierno estadounidense que cumpla con las leyes internacionales y domésticas, encargadas de fijar los mínimos estándares en el tratamiento de detenidos.