Español exhibe su arte fecal en Londres

El extraño artista llenó una galería londinense con 21 grandes bloques de excrementos humanos con el fin de que el público enfrente el horror que viven quienes hurgan en la basura en India.

Estos monolitos son creación de Santiago Sierra, cuyos trabajos previos incluyen el haber llenado de gases de combustión tóxicos una antigua sinagoga alemana, por lo que los visitantes tuvieron que utilizar máscaras anti-gas.

Sierra también ha intentado escribir la palabra "Sumisión" con enormes letras en llamas cerca de la frontera de Estados Unidos y México.

La curadora de la Galería Lisson, Elena Crippa, dijo que la intención de Sierra con su nueva instalación es poner al público cara a cara con la desdicha de los llamados intocables que tradicionalmente han limpiado baños en la India.

Los desechos humanos usados en la muestra fueron reunidos en las ciudades de Delhi y Jaipur por voluntarios que trabajan para Sulabh International, una organización defensora de los derechos humanos dedicada a ayudar a mejorar las vidas de estas personas.

Tras dejarlos reposar tres días, fueron mezclados con plástico, moldeados en bloques del tamaño de una persona y enviados a Gran Bretaña cuando ya eran el equivalente a mugre, dijo Crippa.

La obra, integrada por 21 bloques oscuros e inodoros colocados a semejanza de lápidas, se instaló en una sala blanca de la galería.

El trabajo de Sierra a menudo parece estar hecho a la medida para incitar desagrado o indignación. Obras pasadas incluyen rociar a trabajadores con espuma de poliuretano tóxico o pagarle a prostitutas drogadictas por el derecho de tatuarles frases en la espalda.

Un catálogo distribuido por la galería sugiere que la misión de los bloques de excremento era causar conmoción al traer el trabajo de los limpiabaños "demasiado cerca como para sentirse cómodo".

El arte a base de excrementos tiene un amplio linaje. En 1961, el italiano Piero Manzoni produjo 90 latas de "(Caca de) Artistas", cada una con una etiqueta en la cual señalaba que contenía una onza de material "recién preservado".

En 1999, una imagen de la Virgen María hecha por el artista británico Chris Ofili en un lienzo salpicado con excrementos de elefante generó protestas al exhibirse con otros trabajos sensacionales en el Museo de Arte de Brooklyn en Nueva York.

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