Estudio descubre tres genes que detonan violencia en jóvenes pobres

Científicos estadounidenses han detectado tres genes que desencadenarían la violencia en jóvenes que provienen de familias pobres o en las que no existe la figura paternal, reveló un estudio difundido por la revista American Sociological Review.

El grupo científico de la Universidad de Carolina del Norte señaló que esos genes son el gen 2R, una variación del gen MAOA, el vector de dopamina (DAT1) y el receptor de dopamina (DRD2).
 
Las mutaciones de esos genes aparecieron sobre todo en niños de vecindarios pobres o procedentes de familias divididas en las que no existía la figura de uno o los dos progenitores.

La investigación utilizó datos aportados por el Estudio Longitudinal y Nacional de Salud de Adolescentes, que incluyó a unos 20 mil jóvenes que respondieron preguntas personales y dieron muestras de sangre.

Los científicos definieron la violencia cuando los resultados fueron lesiones que hicieron necesario el tratamiento médico, el uso de algún tipo de armas para robar, participación en peleas entre grupos, disparar o apuñalar a alguien, daño deliberado de propiedad ajena y amenazas con algún tipo de arma.

Los tres genes estuvieron vinculados con los estallidos de violencia, pero más que nada en niños que sufrieron algún tipo de presión, sobre todo problemas familiares, rechazo o mal rendimiento escolar.

Según los investigadores, la relación con los genes fue muy específica en la mayoría de los casos de violencia juvenil.

Señalan como ejemplo que el efecto de repetir un curso dependía si el joven tenía una mutación del gen MAOA. Por otra parte, una cierta mutación del DRD parecía entrar en actividad cuando de forma regular el joven no compartía las cenas con su familia.

“Pero si alguien tiene un padre que comparte con él la cena u otro tipo de comidas, el riesgo desaparece”, indicó Guang Guo, profesor de sociología que dirigió el estudio.

“Comer en familia demuestra un interés paternal. Sugiere que la presencia de los padres es muy importante”, añadió.

Guo manifiesta que tal vez sería recomendable que los niños más vulnerables tuvieran alguien que representara la figura paternal ante la ausencia de sus progenitores.

Según los científicos, el resultado de la investigación, que sería la primera que vincula las variaciones moleculares genéticas con la delincuencia, “aumenta de manera significativa” la “comprensión de la conducta violenta o delincuente”.
 
Además, agregan, “subraya la necesidad de considerar de forma simultánea los orígenes sociales y genéticos” de una persona.

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