La gripa aumenta el riesgo inmediato de un ataque cardíaco

Las personas afectadas por la gripa tienen cuatro veces más probabilidades de padecer un ataque de ese tipo a los tres días de caer enfermas y el riesgo doble en un plazo de hasta una semana.

Una gripa dobla como mínimo el riesgo inmediato de sufrir un ataque cardíaco o apopléjico, según un estudio británico. La gripa desaloja los depósitos de grasa en las arterias que se mueven entonces libremente por el sistema y pueden atascarse en el cerebro o el corazón, donde bloquean el flujo sanguíneo, señala el estudio.

Alrededor de 23.000 personas mueren en invierno más que en el verano en todo el Reino Unido y, según uno de los autores del informe, Tom Meade, de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, buena parte de esas muertes tienen que ver con la gripa y otras infecciones del aparato respiratorio.

Según el portavoz de la Fundación Británica del Corazón, Mike Knapton, es recomendable que todas las personas con problemas de tipo cardíaco se vacunen contra la gripa.

También llamada influenza la gripa, es una enfermedad infecciosa respiratoria aguda y contagiosa causada por virus ARN de la familia Orthomyxoviridae, género Influenzavirus: los virus gripales A, B y C (tipos).

La infección por los virus de la gripa puede provocar manifestaciones clínicas variables, que van desde algunas muy leves, hasta otras que pueden poner en peligro la vida del afectado. Una de las complicaciones más graves de la gripa es la neumonía.

La gripa se presenta en forma de brotes epidémicos periódicos. Se manifiesta generalmente con síntomas como fiebre, astenia, anorexia, mialgias, cefalea, somnolencia, malestar general, tos seca, ronquera, dolor de garganta -síntomas de laringitis- y, en ocasiones, con signos de trastornos gastrointestinales, como dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea o deposiciones blandas.

Existen vacunas en contra de este virus para cada temporada del año que se distribuyen principalmente entre poblaciones de riesgo. Cada año la OMS predice qué cepas son las que con mayor probabilidad afectarán a la población el próximo año, permitiendo a las compañías farmaceúticas desarrollar las vacunas correspondientes. No siempre aciertan y las pandemias pueden adelantarse a su vacuna.

La mejor manera de evitar una gripe sería evitar todo contacto cercano con los enfermos. Si esto no es práctico: lavarse meticulosa y regularmente las manos y evitar tocarse la cara. Los jabones antibacterianos no tienen mayor efecto que los normales (pues es un virus). Se recomiendan geles de manos con alcohol como método efectivo para reducir los virus infecciosos de las manos.

Sin embargo, al igual que al lavarse las manos, los geles con alcohol no proporcionan ninguna protección residual contra otra infección. En general, estas medidas no son eficaces ya que evitar el contacto con personas enfermas o que están incubando la enfermedad es muy difícil y el virus tiene una contagiosidad muy elevada además de que no está recomendado el aislamiento de los pacientes que padecen gripe, por todo ello, la medida más eficaz para evitar la infección es la aplicación de la vacuna antigripal que protege entre un 70-90 porciento de los casos y debe administrarse siguiendo las recomendaciones de los calendarios de vacunación de cada país y zona geográfica, sobretodo en pacientes de riesgo por presentar algunas enfermedades y en personas mayores.

En algunos países como Japón las personas infectadas se colocan máscaras de cirujano como cortesía hacia los demás. Aunque estas mascarillas son eficientes por tan solo unos minutos. Su eficacia se pierde luego de que la infección viral la traspasa al humedecerse ya sea por las secreciones o por el vapor de agua producto de la respiración del enfermo. En otras regiones del mundo hay personas que al toser o estornudar se cubren la boca y nariz con su jersey, camiseta, bufanda o pañuelo, etc. para captar las micropartículas emitidas.

Tratamiento

Hay tratamientos disponibles que se centran en aliviar los síntomas, y también en ayudar al cuerpo a desarrollar sus defensas. Un ambiente cálido y húmedo alivian los síntomas en cierta manera. Se ha demostrado que el uso precoz de los medicamentos, dentro de las primeras 48 h de iniciados los síntomas, reduce el tiempo de evolución de la enfermedad.

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