Habla la coordinadora nacional del programa Profamilia Joven

<p>Susana Moya, coordinadora nacional del programa Profamilia Joven responde a los temores que ha suscitado la propuesta de implantar anticonceptivos subdérmicos en adolescentes de dos localidades de Bogotá. </p>

¿De qué se trata el proyecto de anticoncepción subdérmica?

La intención es seguir ampliando la gama de ofertas de anticonceptivos a la que tienen derecho los jóvenes y los adolescentes. El POS incluyó dentro de los anticonceptivos el implante subdérmico. Nosotros estamos ofreciéndolo hace muchos años. Lo que sucedió ahora fue que hicimos un convenio con la Secretaria de Salud, el Fondo de Desarrollo Local del Distrito y dineros de las Alcaldías de Engativa y Suba, para llevar un componente de educación fuerte complementado con esto método.

¿Quiénes acceden?

No está restringido para adolescentes salvo precauciones de orden médico. El ginecólogo es quien finalmente decide quién es apto para usar este método. Lo que PROFAMILIA está haciendo no es nuevo. Estamos dando respuesta a un compromiso que se tiene. Así como lo hace PROFAMILIA lo deben hacer las EPS.

¿Por qué estas dos localidades?

Le hicimos la propuesta a las 20, pero las que dieron la respuesta y mostraron compromiso fueron Suba y Engativá. En Engativá hubo resistencias fuertes en el sector educativo, padres y madres de familia. Pero manejamos el tema con mucha táctica e informando a la gente. Una de las experiencias institucionales mas claras fue trabajar coordinadamente el sector salud y educativo.

¿Cuándo está contraindicado usar este método?

Salvo algunas excepciones de salud no está contraindicado. Es uno de los métodos más efectivos, porque los demás tienen complicaciones de uso. Una vez está implantado actúa por si solo.

¿Por qué proponen usar este método?

Una de las razones es el panorama de embarazo en adolescentes. Los datos para Bogotá son preocupantes. La intención nuestra fue trabajar en el marco de proyectos de educación sexual. El tema no es llegar con anticonceptivos  solamente. Se trata de fortalecer los proyectos de educación sexual. Es toda una transformación cultural. Incentivar en los jóvenes el conocimiento de los derechos sexuales que tienen. Desde el sector salud no se generan estrategias para que se acerquen a las instituciones.

¿Las cifras de embarazo adolescente aumentaron en los últimos 10 años. ¿Fracasó la educación sexual?

Decir que fracasó cuando nosotros nos encontramos con intervenciones muy pobres y limitadas es inadecuado. Para mi lo que fracasó es la articulación de las instancias y actores que deben promover el tema. Hay experiencias interesantes pero son muy pequeñas. El Ministerio de Educación viene trabajando con un plan piloto  en cinco departamentos del país. Esto es un proceso lento. Llevar a que los educadores transformen sus actitudes frente al tema es difícil. Siento que hay ganas de hacer pero hay muchas barreras y limitaciones.

Algunos expertos aseguran que la educación sexual no sólo fracasó en Colombia sino que ha contribuido al problema. ¿Está de acuerdo?

El problema es que la educación no se está haciendo de la manera más indicada. Lo poco que reciben como educación sexual muchos jóvenes sigue siendo transmisión de información sobre fisiología y anatomía. Los investigadores hablan de articular cuatro elementos: educación sexual, facilitar acceso a anticonceptivos, fortalecer en los jóvenes proyectos de vida y finalmente, voluntad política de los que toman decisiones.

El reto para nosotros es mostrar que para Profamilia hablar de anticonceptivos no es la única manera de incidir en el embarazo. De hecho, tenemos un componente de educación que acompaña las intervenciones que hacemos. Lamentablemente cuando entramos a una institución educativa encontramos una educación nula. Ahora nos están achacando que somos  los que hacemos educación sexual. Pero para Profamilia está muy clara su misión con los jóvenes: promover y defender los derechos sexuales. Ese es nuestro horizonte. Si llegamos a una institución educativa esperamos que ya estén construyendo valores como la autonomía y la toma de decisiones. Pero lo que encontramos es baja estima, maltrato, sin proyectos de vida. Los jóvenes ya están teniendo relaciones cuando llegamos nosotros y por pena a preguntar por métodos anticonceptivos no se pueden embarazar.

¿Pero si es cierto lo que se está planteando con respecto a la educación sexual, no cree que la intervención de Profamilia se vuelve riesgosa? Algunos expertos dicen que incentivar el uso de este método de anticoncepción disparará la transmisión de enfermedades sexuales.

Es al porcentaje de jóvenes que ya están teniendo relaciones sexuales a los que se les sugiere usar un implante. La intervención no se limita a repartir o implantar anticonceptivos. La chica que está interesada pasa por algunos filtros: asesoría grupal, asesoría individual en la que se trabaja la toma de decisiones y proyecto de vida, asesoría médica, asesoría en doble protección (otros métodos anticonceptivos). Creemos que el joven tiene la capacidad para decidir si está en riesgo o no. Hemos dejado de lado la capacidad en ellos para tomar decisiones. Tenemos que fortalecer esos valores en ellos. El tema del afecto en la familia es primordial.

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