Justicia italiana permite que se deje de alimentar a mujer en coma desde 1992

La Audiencia Provincial de Milán autorizó que se interrumpa la hidratación y alimentación forzada que desde 1992 mantiene con vida a una mujer en estado vegetativo.

Se trata de Eluana Englaro, de 33 años, quien hace 16 sufrió un accidente de tráfico y para quien desde 1991 su padre, Beppino Englaro, pide que se suspenda el tratamiento.

Los jueces mantienen que la decisión de interrumpir el tratamiento era "inevitable", comprobada "la extraordinaria duración de su estado vegetativo permanente".

El juez Filippo Lamanna señaló en su decisión, citada por la agencia Ansa, que la visión de la vida de Englaro es "irreconciliable" con la pérdida total e irreversible de las facultades psíquicas y con la supervivencia "sólo biológica de su cuerpo".

El Tribunal excluye además que la elección del tutor y padre Englaro de pedir la suspensión de la alimentación "haya sido expresión de su opinión personal sobre la calidad de la vida" de la hija o por intereses que no sean "los de respetar la voluntad" de la mujer.

El padre de Englaro señaló a medios locales desde Milán, al conocer la decisión, que "ha ganado el Estado de derecho" y que seguirá "el camino que me han indicado hoy los jueces, pero este asunto debe ser una decisión privada de la familia".

Fuentes judiciales indicaron que la decisión del Tribunal es de aplicación inmediata, aunque depende del tutor esperar los 60 días que marca la ley para un eventual recurso ante el Supremo.

En octubre de 2007 el Tribunal Supremo italiano sentenció que se tenía que repetir el juicio sobre el caso Englano, después de que un tribunal de Milán se pronunciara en contra de interrumpir la alimentación de la joven.

El Supremo señaló que la interrupción de la alimentación se podía autorizar si se daban dos circunstancias: "que se pruebe que se trata de un estado vegetativo irreversible y que se compruebe que Eluana, en el caso de poder elegir, habría preferido no continuar el tratamiento".

La decisión de puede reabrir el debate en Italia sobre la eutanasia, que se reavivó con fuerza tras la muerte Piergiorgio Welby, enfermo de distrofia muscular, a quien un médico le retiró, a petición suya, la respiración asistida que le mantenía con vida.

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