Piden anulación de matrimonio porque novia no era virgen

<p>El ministro francés de Inmigración, Brice Hortefeux, unió este domingo su voz a quienes piden que el Tribunal Supremo se pronuncie, tras la polémica anulación judicial de un matrimonio porque la novia había mentido sobre su virginidad.</p>

"El código civil se remonta a 1804. La sociedad ha evolucionado. Sin duda es preciso que el derecho se adapte", afirmó Hortefeux, muy próximo al presidente francés, Nicolas Sarkozy, a preguntas en el programa político dominical de la cadena "LCI".

Para Hortefeux, "es preciso" que el fiscal del Supremo eleve el tema ante la corte para que "diga el derecho".

"Como ciudadano", al ministro le ha "chocado" mucho la decisión del tribunal de Lille (norte de Francia) que, el pasado abril, anuló un matrimonio porque la novia había mentido sobre su virginidad.

El hombre, un ingeniero francés convertido al Islam, pidió a la corte que anulara su matrimonio, celebrado en julio de 2006, con una estudiante también francesa y de confesión musulmana.

En la noche de bodas el novio descubrió que su mujer no era virgen, en contra de lo que le habían dicho. Al día siguiente acudió a casa de su abogado para pedir la anulación del matrimonio en virtud de "un error sobre las cualidades esenciales" de la novia.

La magistrada de la primera sala civil del tribunal accedió a la demanda de anulación, con la que también estaba de acuerdo la joven.

Desde que la decisión del tribunal saltó a la luz pública esta semana, la polémica ha arreciado en Francia, con condenas generalizadas a una decisión tildada de "aterradora" y "discriminatoria" -dado que no se puede probar que un hombre miente sobre su virginidad-, y que supone una "inaceptable regresión del derecho y de la dignidad de la mujer", en palabras de muchos.

Estas críticas han surgido tanto en la oposición de izquierdas como en la mayoría de derechas. Varios miembros del Gobierno conservador también han denunciado el fallo judicial, incluida la secretaria de Estado de la Política de la Ciudad, Fadela Amara, quien arremetió contra lo que llamó una "fatwa"
Una excepción destacada ha sido la de la ministra de Justicia, Rachida Dati, para quien la anulación del matrimonio es "también un medio de proteger a una persona que quizás desea" salir del mismo.

Dati opinó que la joven del caso de Lille "deseaba, sin duda, separarse rápidamente".

La propia Dati, primera ministra de Justicia de ascendencia magrebí en Francia, ha contado en su autobiografía que pidió la anulación de su propio matrimonio, que había contraído, sin quererlo, para complacer a su familia.

El ministro de Inmigración consideró hoy que Dati tuvo razón al decir que se aplicaba el derecho, pero dijo entender que a la gente le choque que "hoy, para encontrar un marido, haya que hacer la prueba de la virginidad" y sentenció que en materia de derecho le toca al Supremo pronunciarse.

En la misma línea se había posicionado poco antes Patrick Devedjian, dirigente del partido conservador (UMP) de Sarkozy, al decir que la fiscalía puede recurrir ante el Supremo "en el interés de la ley".

Desde la izquierda, la alcaldesa socialista de Lille, Martine Aubry, se declaró "escandalizada" por la decisión del tribunal: "a todos los republicanos les ha chocado" ese fallo, dijo, al deplorar además que "la vida íntima haya quedado en la plaza pública" en ese asunto.

En la misma línea, la ex candidata socialista al Elíseo, Segolène Royal, dijo que el fallo atenta de forma "intolerable contra el derecho de protección" del secreto de la vida íntima de las mujeres.

Además de ser "una regresión del derecho y de la dignidad de la mujer", dijo, la decisión es contraria al Convenio Europeo de Derechos Humanos y al principio de igualdad de hombres y mujeres.

Temas relacionados