Se salvan estudiantes vagos, por ahora

A pesar de que el Congreso tumbó un proyecto de ley que pretende acabar con el sistema a través del cual un estudiante aprueba el año a pesar de su mediocre desempeño, el senador ponente dice que lo presentará en la nueva legislatura.

Se hundió en el Congreso de la República un proyecto de ley que intentaba mejorar la educación y desmotivar la mediocridad en las aulas del país.

Éste garantizaba la calidad de la educación primaria, secundaria y media estableciendo los parámetros de evaluación dentro de las instituciones educativas y eliminando la promoción automática, que no es otra cosa que pasar por decreto sin tener en cuenta el rendimiento del alumno durante todo el año.

Según este proyecto de ley, cualquier alumno que perdiera tres o más materias debería repetir el año. Si el estudiante perdía uno o dos asignaturas tenía que recuperarlas antes de ingresar al siguiente curso.

La promoción automática es la norma que le permite al alumno pasar el año con el menor esfuerzo. Este decreto aprueba que los estudiantes de menor rendimiento en el aula pasen al siguiente grado escolar sin tener en cuenta su desempeño académico.

Por ejemplo, un menor que no apruebe tres materias no perderá el año si un estudiante perdió más, que en últimas terminará siendo quien repruebe al año escolar. 

En la promoción automática los colegios tienen que garantizar que en cada curso sólo pierdan el año unos pocos, en términos de porcentaje el 5% de éstos. Cuando finaliza el año académico, una comisión de evaluación integrada por profesores y directivos decidirá quienes, por su bajo rendimiento académico, reprueban.

Por ejemplo, en un curso donde hay 50 alumnos sólo dos pueden perder el año, ya que son el 5% del total. Para tomar la decisión sobre quienes reprueban se tiene en cuenta los siguientes factores: Primero, se clasifican entre los que hayan perdido tres o más asignaturas; segundo, se tiene en cuenta su rendimiento en áreas fundamentales como matemática y lenguaje durante los dos últimos grados y por último se estudia a aquellos estudiantes que dejaron de asistir injustificadamente a más del 25% de las clases.

La comunidad educativa, profesores, padres de familia y hasta los mismos alumnos de buen rendimiento académico aseguran que la promoción automática es una desmotivación para ellos, al ver que el sistema educativo no valora sus conocimientos; pasando a sus compañeros que con el menor esfuerzo o “por arrastre” (como ellos mismos dicen) logran cursar el siguiente grado sin cumplir con los requisitos mínimos de aprendizaje.

¿Qué se quería modificar?

El proyecto que se quedó en el Congreso por falta de Quórum y tiempo pretendía eliminar la promoción automática y responsabilizar a profesores, padres y alumnos con la calidad de la educación.

Dentro de éste no se restringía el número de estudiantes que perdían el año. También se pretendía que dentro de las aulas se le exigiera más compromiso al alumno.

En entrevista con Elespectador.com, el senador Carlos Ferro, quien presentó la iniciativa, habló de la iniciativa y de su intención de que el Legislativo la apruebe en la nueva legislatura.

¿Por qué  eliminar la promoción automática?

La promoción automática en este país está haciendo mucho daño porque baja de manera considerable la calidad de la educación. A pesar de que se pierdan varias materias, hablemos de más de tres, se promueve al estudiante al


siguiente curso y lo que busca algún estudiante no es ser el mejor dentro del curso sino ser el menos malo para así no quedar en el limbo de aquellos que pierdan el año. Me refiero a ese 5% que según los decretos 230 y 3055 de 2002 pueden perder el año.

¿De quién es la responsabilidad de ofrecer una mejor educación?

Se ha generado una discusión sobre quién tiene la responsabilidad en materia de educación, si esa responsabilidad es del Estado a través de proyectos como este, o es del mismo alumno, quien debe  generar ciertas capacidades en materia de competitividad para dar como resultado un óptimo aprendizaje.

¿La propuesta contempla que al niño se le dé mayor responsabilidad?

Claro,  lo que busca el proyecto es exigirles más a los alumnos de manera que la mediocridad quede relegada.  Lo que busca la propuesta es que el niño que pierda tres o más materias no va a ser promovido al siguiente curso y el Estado está en la obligación de ofrecerle todos los elementos para que él vuelva a capacitarse y mejore sus condiciones académicas.

En el país hay mucho descontento con esta promoción automática porque los estudiantes son promovidos de grado y no están saliendo bien preparados.

¿Ha recibido inquietudes sobre la propuesta por parte de alumnos o de docentes?

Si. Todas esas inquietudes que surgen a nivel nacional en el tema de educación hacen necesario realizar modificaciones que buscan mejorar la calidad de la educación y comprometer al alumno con su propio aprendizaje y de esta forma que él tenga más responsabilidad en su formación.

¿Cómo recuperaría el alumno esa o esas materias?

La recuperación de las materias la deberá realizar dentro del mismo periodo académico bajo las normas que cada establecimiento implante, ellos son quienes programan las jornadas de recuperación. En este periodo se evaluará nuevamente el rendimiento del alumno y si muestra una mejoría significativa en sus conocimientos podrá aprobar el curso. Lo importante es que el estudiante pase al siguiente año con una mejor calidad en su aprendizaje.

¿Lo presentará de nuevo?

Si. De seguro estará en la próxima legislatura, pues se ha visto interés por que se apruebe la propuesta entre los sectores educativo, parlamentario y por parte del Gobierno.

¿Habrá cambios?

Se tendrán que estudiar una serie de consideraciones para ampliar la propuesta. Hay que esperar los resultados que arrojen los diferentes diálogos entre el Ministerio de Educación y el sector educativo, junto con los que arroje el Plan Decenal.

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