YouTube no es rentable para Google

El mayor portal de Internet en contenido audiovisual, con más de 79
millones de videos vistos cada mes, no encuentra una vía estable y
segura para convertirse en un negocio rentable a corto plazo. Las
demandas de artistas y productoras por violación de derechos de autor
se acumulan en los despachos de Google, empresa propietaria de esta
página web. Mientras, la dificultad de filtrar contenido violento o
pornográfico augura nuevos pleitos y futuros problemas.

Google adquirió YouTube en noviembre de 2006 por un valor de 1.600 millones de dólares, casi todos pagados en acciones de la compañía. Más de un año y medio después, la empresa matriz ha reconocido que no está consiguiendo ningún tipo de beneficios a través de esta página.

La escasa publicidad no compensa por los costos de mantener en funcionamiento al gigante del video. “Parece obvio”, dijo el pasado 12 de junio el presidente de Google, Eric Schmidt. “Deberíamos estar haciendo mucho dinero con YouTube”. Añadió que no habían encontrado todavía la fórmula adecuada.

Y es que los gastos son astronómicos. Según la revista Fortune, YouTube envía 1.000 gigabytes de datos cada segundo. Este flujo de información se puede traducir en un costo de un millón de dólares al día para pagar el ancho de banda necesario. Mientras los gastos de mantenimiento le aumentan la factura a Google, una productora audiovisual ha emprendido una particular batalla que amenaza con asfixiar a YouTube. Viacom le acusa de albergar “copias no autorizadas de obras protegidas por derechos de autor, que se cuelgan a diario en YouTube y son visitadas miles de veces”.

En la demanda, se citan programas concretos como Bob Esponja, MTV Unplugged o South Park, y películas como Una verdad incómoda o Chicas malas. Viacom asegura haber identificado más de 150.000 fragmentos alojados de forma supuestamente ilegal en YouTube, y por ellos solicita una compensación de mil millones de dólares, acusando a este portal de ser el protagonista de una “eclosión de infracciones de los derechos de autor”.

Google ha contraatacado, llevando al juzgado una respuesta en la que asegura que YouTube “va más allá de sus obligaciones legales a la hora de ayudar a los dueños de los contenidos a proteger sus obras”. Añade que Viacom “amenaza la forma en que cientos de millones de personas intercambian información, noticias, entretenimiento y expresiones políticas y artísticas de forma legítima”.

Google ha tratado de cubrirse las espaldas. Ya en noviembre de 2007 presentó el servicio Video ID, según el cual, las productoras pueden identificar contenidos que les pertenecen, y decidir si los mantienen en la red, los eliminan o incluso si desean promocionarlos para ganar prominencia.

Según David King, gerente de YouTube, con Video ID “se toma una muestra del video que se retire por infringir los derechos de autor y se bloquea la opción de que se vuelva a subir”, “se impone un límite de 10 minutos a la duración máxima de los videos alojados en YouTube” y “se ofrece a los propietarios del contenido una herramienta que les permite eliminar el contenido de forma fácil y rápida”.

No sólo las discográficas se han enfrentado a YouTube. Ha habido artistas que han querido reeditar la batalla de David contra Goliat. Si se busca algún videoclip del artista antes conocido como Prince en este portal, el resultado es siempre el mismo. Prince no está presente en el portal. Parece que no haya grabado un video en su vida. El artista de Minneapolis, que ha llegado a regalar su último álbum junto con el periódico de la mañana en el Reino Unido, anunció en noviembre de 2007 que demandaría a YouTube y Ebay por violar los derechos de autor, ya que “no filtran la música y los videos no autorizados que son el centro mismo del éxito de su negocio”, según anunció su portavoz a la agencia Reuters.

Uno a uno, sus videoclips fueron desapareciendo de YouTube. La discográfica llegó a pedir que se retirara un video casero en el que una madre baila con un niño de 13 meses mientras canta un fragmento de la canción 'Let's Go Crazy'. Aparte de las disputas sobre derechos de autor, YouTube se ha visto envuelto en escándalos que demuestran cuán difícil es filtrar todos y cada uno de los contenidos que se alojan en sus servidores. A parte de videos de ataques a menores, grabados con teléfonos móviles, en los servidores de este portal se han alojado amenazas de muerte, comunicados previos a matanzas y videos que violan la intimidad de los ciudadanos, entre muchos otros contenidos. Google retiró 89 clips del joven de 18 años Pekka Eric Auvinen que en noviembre de 2007 mató a ocho personas en Jokela, Finlandia.

Esta relativa libertad para alojar cualquier tipo de contenido ha llevado a que diversos países con regímenes autoritarios o dictatoriales bloqueen el acceso a youtube.com en su jurisdicción. Así ha sucedido con China, Siria, Irán, Túnez, Pakistán y Arabia Saudí, entre otros. Pero también en instituciones educativas de países desarrollados, como en la Universidad Brigham Young de Utah, en EE UU, controlada por la Iglesia Mormona.

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