Sale a subasta el histórico hotel Watergate

Aunque pensaban restaurarlo, prefirieron venderlo por falta de recursos.

El hotel Watergate, parte del complejo de edificios que fue escenario de una de las conspiraciones políticas más sonadas de la historia y que costó la presidencia a Richard Nixon, sale este martes a subasta.

La compañía Alex Cooper será la encargada de llevar a cabo la subasta después de que la firma Monument Realty, que había comprado el edificio en 2004 con la esperanza de restaurarlo, no pudiera hacer frente a los 40 millones de dólares que aún debía pagar del préstamo para la adquisición.

El hotel llevaba cerrado desde 2007 y la compañía tenía la intención de reabrir sus puertas a finales de 2009, tras una inversión de 170 millones de dólares. La idea era mantenerlo como un oasis para millonarios, con tarifas de 2.000 dólares por noche.

Tras verse obligados a vender parte de su mobiliario en 2007 y los objetos marcados con la W del emblemático hotel, desde las almohadas hasta los sanitarios, pasando por los escritorios de las habitaciones y las mesillas, no consiguieron los fondos para reabrirlo.

El Watergate abrió sus puertas en 1967 dentro de un complejo de seis edificios de apartamentos y oficinas construidos en el centro de Washington, a orillas del río Potomac, y pronto se convirtió en uno de los núcleos de poder más prominentes en la capital de EE.UU.

Podría haber seguido siendo un hotel de lujo más en Washington, pero el nombre Watergate se hizo conocido en todo el mundo en 1972 cuando se produjo un robo en las oficinas que el Comité Nacional Demócrata tenía en el complejo.

El robo no fue un acto de delincuencia común sino que buscaba obtener información confidencial que vinculara al Partido Demócrata con Cuba y pudiera servir como contra-propaganda para conseguir la reelección del republicano Richard Nixon.

Los ladrones se alojaron en las habitaciones 214 y 314, que al igual que el resto de las 251 habitaciones del emblemático hotel permanecen cerradas desde 2007.

The Washington Post, el periódico que destapó el escándalo en los años setenta, adelantó que una cadena hotelera de Oriente Medio podría estar interesada en la compra, pero la casa de subastas no ha querido revelar ninguno de los posibles compradores.

Para evitar malentendidos, la casa de subastas advierte en su página web que los posibles interesados tendrán que dejar un millón de dólares de depósito en el momento de la venta.

Se calcula que son necesarios cerca de cien millones de dólares para la reparación de los mármoles de ricos colores que dieron un toque exclusivo al hotel y de la exquisita decoración, que ha permanecido estos últimos años bajo una espesa capa de polvo.

En momentos de crisis económica, en los que las compañías reducen costes y los huéspedes, aunque sean millonarios, no están para muchos gastos, encontrar cien millones de dólares parece una tarea cuando menos complicada.

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