Inventor de bomba atómica soviética asegura que evitó nueva guerra mundial

El científico Arkadi Brich aseguró que el actual arsenal nuclear ruso continúa siendo un "factor de la paz".

La prohibición de los ensayos nucleares frena el avance de la ciencia y no impide la proliferación de las armas nucleares, opinó Arkadi Brisch, uno de los padres de la primera bomba atómica soviética, detonada hace 60 años.

"Los ensayos suponen un movimiento hacia adelante, permiten utilizar las explosiones nucleares para cumplir otras tareas, hacen avanzar las ciencias fundamentales", aseguró el científico en una entrevista difundida este sábado por la agencia oficial rusa RIA-Nóvosti con motivo de la efeméride.

Según Brisch, quien dirigió el equipo que diseñó los detonadores eléctricos del ‘artefacto RDS-1', como se llamó la primera bomba atómica soviética, y participó en su detonación, la simulación de explosiones nucleares con ordenadores no tiene el mismo valor científico que los ensayos.

"No hay que atribuirles cualidades divinas a los ordenadores. No funcionan por sí mismos: son alimentados con datos de experimentos. Y ocurre que se les introducen datos viejos, mientras que las tareas que afrontamos son nuevas", explicó.

El último ensayo nuclear soviético fue efectuado en 1990 y dos años más tarde Estados Unidos puso fin también a este tipo de pruebas.

Según Brisch, el proyecto atómico soviético, que rompió el monopolio nuclear de Estados Unido, impidió el estallido de una nueva guerra.

"Cuando hicimos la bomba, cuando creamos el escudo nuclear, entendimos que no habría guerra. Estados Unidos sabía que si desataba una guerra nuclear, habría respuesta", añadió.