Autoconocimiento como liberación

Nam Nidhan Kaur Khalsa, la líder espiritual chilena y creadora de la Fundación Mujeres de Luz visitó Colombia y dejó varias enseñanzas.

 Nam Nidhan Kaur Khalsa tiene 48 años y desde los 16 ha estado en constante búsqueda de la verdad. / Nelson Sierra - El Espectador
Nam Nidhan Kaur Khalsa tiene 48 años y desde los 16 ha estado en constante búsqueda de la verdad. / Nelson Sierra - El Espectador

Su nombre está escrito en sánscrito y significa “la princesa cuyo tesoro es la identidad”. Pero esta maestra de yoga y fundadora de la organización internacional Mujer de Luz no es india ni siempre practicó yoga.

Nació en La Unión, en el sur de Chile, hace 48 años. A los 16 años, tras la muerte de su padre, inició una búsqueda espiritual que la llevó por un camino del que no sabía nada, pero que le brindó todas las respuestas que buscaba.

¿Cuándo empezó Mujer de Luz?

La fundación comenzó hace seis años, cuando vimos que el yoga podía ser una herramienta muy útil para tratar a mujeres que han sufrido cualquier tipo de violencia.

¿Cuál es el objetivo de la fundación?

Buscamos que a través del yoga las mujeres transformen su autoconcepto y se liberen de muchas de las creencias culturales que las han limitado.

¿Por qué hacen énfasis en la mujer?

Porque la mujer es la primera gestadora de la conciencia humana, la mujer es la que forma y forja la personalidad de los seres humanos.

¿Cómo comenzó el proyecto?

durante varios años dicté clases de yoga alrededor del mundo. Ahí me di cuenta del poder sanador que tenía en las mujeres y pensé en crear una fundación para llegar a la mayor cantidad de gente.

¿Cómo ha sido el trabajo de Mujer de Luz en Colombia?

En Colombia hemos realizado trabajos con mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y recientemente estuvimos dictando sesiones de yoga para mujeres que habían sido víctimas de violencia sexual dentro del marco del conflicto armado.

¿Por qué la práctica del kundalini yoga puede ayudar a estas mujeres?

Porque crea un efecto de estimulación glandular que reordena el balance y el equilibro personal.

¿Cómo así?

Esto significa que es posible reestructurar patrones de pensamiento, sobre todo los creados a través de experiencias traumáticas. Estas experiencias codifican nuestro mundo y el yoga lo que permite es reestructurar a la persona, para vivir sin esos pensamientos y ser realmente libres.

¿Cuál es ese concepto de libertad?

A través del yoga tenemos la posibilidad de encontrar la libertad, porque solo podemos ser libres cuando somos conscientes de nosotros mismos y podemos desarrollar nuestra personalidad de manera libre y honesta.

¿Qué beneficios trae esa búsqueda?

Que al ser libres de los patrones de pensamientos somos realmente conscientes de cada una de nuestras acciones y podemos proyectar lo mejor de nosotros.

Al haber trabajado en tantas partes del mundo, ¿cuál cree que es el mayor problema que aqueja a las mujeres?

El problema de las mujeres es transversal en todo el mundo y tiene que ver con el legado del patriarcado y cómo ha permanecido en la cultura. Aunque gracias a las políticas de género ha habido un cambio, diría que es insuficiente.

¿Qué habría que cambiar entonces?

Las políticas de género incentivan cambios pero en reacción a lo masculino. Tienen razón en que debemos empoderarnos, pero nosotros lo vemos de una manera distinta. Queremos que las mujeres se conozcan, que se amen a sí mismas y que sean capaces de entender que su papel en el mundo no depende de lo que los hombres hagan o digan. Eso sí es empoderamiento.