Bacterias en las entrañas de la Tierra

Luego de perforar 2,4 kilómetros bajo el fondo marino con el taladro más extenso hasta ahora utilizado, científicos encontraron vida a una temperatura de más de 50 °C y sin una pizca de oxígeno.

Imagen del buque japonés Chikyu, encargado de hacer la perforación. / Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology

Hace más de tres años, la revista especializada Nature publicó un estudio que dejó maravillada a la comunidad científica. Se trataba del hallazgo de un gusano de medio milímetro de largo en una profundidad jamás explorada: 1,3 kilómetros. La perforación se había hecho en una mina de oro en Sudáfrica y fue toda una sorpresa porque era casi improbable que existiesen especies capaces de sobrevivir en el infierno que es el interior de la Tierra (que en ese lugar superaba los 40 °C) y casi sin una pizca de oxígeno. Al gusano lo bautizaron Halicephalobus mephisto, en honor al demonio Mefistófeles.

Desde entonces es usual que la ciencia se refiera a estas especies como los “intraterrestres”, término acuñado para denominar aquellos microorganismos que pueden vivir en condiciones extremas. Fue con esa palabra justamente que esta semana varios investigadores del Programa Internacional de Descubrimiento del Océano (IODP) presentaron lo que habían encontrado tras perforar 2,4 kilómetros bajo el suelo marino: bacterias que viven a unos 50 °C, en un lugar al que no llega un solo fotón de luz y donde no hay una sola molécula de oxígeno. Esa es la perforación más extensa que se ha hecho hasta el momento en el fondo oceánico.

Los resultados del proyecto, liderado por la Universidad de Southern California, Caltech, el Jet Propulsion Laboratory de la Nasa, el Instituto de Investigación del Desierto de Nevada (DRI) y el Rensselaer Polytechnic Institute de Nueva York, fueron presentados durante la reunión de otoño de la Unión Geofísica Estadounidense, que culmina hoy en San Francisco y a la que asisten unas 24.000 personas.

El hallazgo fue hecho entre julio y septiembre de 2012 frente a la costa de Shimokita, en Japón, donde un buque de nombre Chikyu sumergió un “taladro monstruo”, tal como lo definieron los científicos. Primero descendió 1.180 metros hasta el fondo marino y posteriormente perforó 2.400 metros a través de los estratos geológicos. Es decir, en suma alcanzó más de 3,5 kilómetros bajo la superficie del mar.

Pero más allá de la sorprendente obra de ingeniería, ¿cómo sobrevive un microorganismo en esas condiciones extremas? ¿Qué implica hallar vida en estados tan inhóspitos?

Según explicaron los investigadores, luego de hacer experimentos en condiciones controladas de laboratorio se percataron de que las bacterias encontradas vivían en un entorno de carbón e hidrocarburos y en un estado muy cercano a la hibernación. Apenas consumen la energía mínima indispensable para mantener sus funciones vitales en un entorno extremo de profundidad.

Aunque en principio el descubrimiento da cuenta de la resistencia de estos microorganismos (tema del que se viene hablando desde hace tiempo), en realidad son más los interrogantes que arroja. ¿Cómo llegaron hasta allí? ¿Hay presencia de organismos a mayor profundidad? ¿Aquellos ecosistemas son más complejos de lo que se creía? Está abierto un camino lleno de preguntas por resolver.