Baltasar Garzón, el abogado de Julian Assange

El exjuez español será el defensor del fundador de Wikileaks para el proceso que afronta con la justicia. De acuerdo con la prensa internacional, desde ya alega falta de garantías.

Días después de tener contacto con indígenas del Cauca, en Colombia, donde incluso se especuló con su eventual mediación entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las comunidades de la región, Baltasar Garzón se dirigió hacia Europa, más exactamente a Londres, para reunirse con el fundador de Wikileaks, Julian Assange.

El encuentro entre el juez español, exmagistrado de la Audiencia Nacional, y Assange tuvo lugar de manera privada y discreta en la embajada de Ecuador en la capital inglesa, donde permanece asilado luego de que la justicia británica determinara su extradición hacia Suecia para afrontar dos procesos por abuso sexual. Tras conocer esta información, el diario El País de España confirmó la noticia: Garzón liderará la defensa del fundador de Wikileaks en dicho proceso.

El País recibió la confirmación de boca del propio Assange, después de que la agencia Europa Press difundiera un comunicado del portal Wikileaks, revelando algunos detalles que se conversaron en la reunión. De acuerdo con esta visión, el abogado español hizo manifiesta su preocupación “por la ausencia de garantías” con las que se está adelantando el proceso contra Assange y el “acoso” del que está siendo objeto, “con consecuencias irreparables para su propia salud física y mental”.

El proceso contra Assange se inició a finales de 2010. El portal Wikileaks acababa de publicar más de 250.000 cables secretos del Departamento de Estado de Estados Unidos que desataron un huracán diplomático a nivel mundial. El rechazo de Washington a la publicación fue tajante, y la posibilidad de que el responsable del portal pudiera ser acusado penalmente comenzó a ser barajada. Sin embargo, para entonces, Suecia abrió un proceso contra Assange gracias a las denuncias de dos mujeres que lo acusaban de abuso sexual.

El fundador de Wikileaks se había dirigido a Londres, donde la justicia comenzó a evaluar el pedido de extradición sueco, mientras que el portal continuaba con sus publicaciones normalmente. Assange se mantuvo en la posición de que se trataba de una persecución en su contra, que las mujeres que lo acosaban habían tenido relaciones sexuales con él de manera consentida y que todo era una treta para que una vez procesado en Suecia, fuera entregado a Estados unidos. Por esta razón, cuando se determinó que debía ser extraditado al país nórdico, buscó refugio en la embajada de Ecuador.

Esas son las “preocupaciones” que tuvo Baltasar Garzón según reseña la prensa. Sin embargo, al final del encuentro en Londres aceptó ser su defensor e iniciar trabajos para demostrar que existe un “proceso secreto que se sigue en los Estados Unidos y que supone una clara amenaza que vicia cualquier proceso, como el que motiva la petición de extradición para ser cuestionado en Suecia, solicitud que aparece como mero instrumento para conseguir aquella finalidad”, dice Europa Press, citando a Garzón.

Este sería entonces el primer gran caso que afrontaría Baltasar Garzón como abogado, tras haber tenido una célebre trayectoria como magistrado y haber hecho efectiva la orden de captura contra Augusto Pinochet por su responsabilidad en los crímenes de la dictadura en Chile. A comienzos de mes se conoció que el español estaba interesado en crear su propia firma de abogados, pues en los primeros meses del año el Tribunal Supremo de España lo condenó a 11 años de inhabilidad como juez. La justicia lo encontró culpable por haber ordenado interceptaciones telefónicas a los sospechosos en un proceso de corrupción que la prensa ibérica reseñó como el ‘caso Gürtel’.