Carta Carolina Isaza

"Cuando un investigador miente acerca de sus productos o los infla con verdades a medias destruye su prestigio y la confianza".

Estimados periodistas,

Desde ayer ha habido un revuelo mediático producto de las investigaciones que el Dr. Rodrigo Bernal ha hecho acerca de la hoja de vida del Dr. Raúl Cuero. Mucho se ha dicho acerca de los resultados de esta pesquisa; desafortunadamente la mayoría son ataques sin fundamento (racismo, clasismo y demás ismos) en contra del Dr. Bernal.

Como colombiana, parte de la comunidad científica nacional me siento en la responsabilidad de manifestarme al respecto, pues el propósito que tuvo al publicar el artículo en El Espectador tiene, a mi modo de ver, un mensaje profundo.

El prestigio es -tal vez- el bien más anhelado por un científico. Este prestigio se gana a través de muchísimos años de trabajo incansable que se miden en resultados como los que menciona el Dr. Bernal en su artículo. Cuando un investigador miente acerca de sus productos o los infla con verdades a medias destruye su prestigio y la confianza que sus colegas, alumnos, financiadores y el conjunto de la sociedad que le apoyó para realizar avances en la ciencia. Esto fue lo que hizo el Dr. Cuero.

En un país donde la moneda de cambio son los crímenes, el abuso de poder y el engaño, tal vez, las acciones de este científico parezcan leves, pero no lo son. Los medios nos presentaron al Dr. Raúl Cuero como un ejemplo, que supero múltiples dificultades para llegar a la cúspide en su campo, del cual puede ser un Nobel potencial. Sin embargo, si nuestro modelo a seguir engrandece su nombre con medias verdades y mentiras ("madurado a punta de periódico"), nos estamos diciendo como sociedad: que está bien mentir, manipular y ufanarnos con lo que no hemos hecho, porque nuestros ciudadanos ejemplares lo hacen.

Lo más triste de todo es que sin necesidad de decir ni una verdad a medias el Dr. Cuero ya era un ejemplo. Sus logros son notables, pues sacar adelante una carrera en ciencia requiere de mucha disciplina, entrega e inteligencia. Ahora, por lo menos yo, no sé qué pensar... será que obtuvo los resultados de sus investigaciones y desarrollo sus inventos con la misma flexibilidad ética con la que compuso su hoja de vida.

Es latente ver que en Colombia deseamos desesperadamente tener más figuras eminentes como lo era el Dr. Cuero, y eso está bien. Lo mejor es que abundan hombres y mujeres dedicados a la ciencia con hojas de vidas iguales o más impresionantes que la de él, pero que no han sido hasta ahora de interés periodístico.

Estoy segura que la primera intención del Dr. Bernal al investigar la hoja de vida del Dr. Cuero era saber quién era ese científico brillante del que tanto se hablaba en los medios, así como lo hicimos otros tantos. Muchos científicos vimos la mentira al ver su hoja de vida y callamos. El pecado del Dr. Bernal fue salir a la luz pública y desmitificar el ídolo que los medios habían creado.

Bueno, ya es hora de salir del closet y poner la cara.

MSc. Carolina Isaza
Candidata doctorado en ciencias
Facultad de Ciencias
Universidad Nacional de Colombia - Bogotá
 

 

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