La carta del “joven latino pobre que necesita ayuda del gobierno para tener frenillos, pero que fue admitido en Stanford”

El dentista que atendía a Guillermo Pomarillo, el hijo de una pareja de indocumentados mexicanos que fue admitido por la Universidad de Stanford, cuestionó la decisión de la entidad y redujo el logro a una simple cuestión de suerte y posición socioeconómica.

/ Facebook: Guillermo Pomarillo

La historia de la familia Pomarillo es parecida a la de miles de inmigrantes en Estados Unidos: unos padres preocupados que buscan un mejor futuro así eso les cueste pasar por trabajos forzados, mudarse a un país desconocido y adentrarse en un entorno del cual no manejan ni el idioma.

Guillermo Pomarillo, su hijo nacido cuando ya estaban radicados en Estados Unidos, fue admitido en la Universidad de Stanford, una de las más prestigiosas del mundo. Esto significa que su aplicación estuvo dentro del 4.7% de las que son aprobadas por la entidad. Cada año el 95.3% de postulantes son rechazados por la que es considerada según el Academic Ranking of World Universities, la segunda mejor universidad del mundo.

Hasta el momento este es uno de los motivos de orgullo más grande la familia. Este año se  postularon 43.997 personas pero solo 2114 fueron admitidos y 1750 se matricularon. Guillermo fue uno de ellos. Por eso se sintió ofendido cuando su odontologó se atrevió a asegurar que su logro académico solo era el resultado de las políticas de inclusión de las universidades y de un poco de suerte.

En su momento Pomarillo no le pudo responder, pero cuando estuvo en casa escribió una carta que publicó en su Facebook. En su mensaje el joven cuenta que para él era muy importante hacerse la limpieza dental antes de irse a California en donde piensa estudiar alguna ingeniería. El médico le preguntó sobre la posibilidad de usar frenillos pero Pomarillo contestó que ya había aplicado a un plan del gobierno para poder acceder a ellos pero no había resultado favorecido. El dentista le recomendó insistir en el plan pero el menor le contestó que no podría cumplir con las citas mensuales que el tratamiento requiere porque iba a estar en California estudiando.

Cuando Pomarillo le contó que había sido admitido en Stanford el dentista enseguida le preguntó por la calificación de su examen. Tras la respuesta, le contó que su hija tuvo una mejor puntuación pero que no fue admitida y que seguramente el recibió el beneficio de ser recibido por su condición socioeconómica.

El joven, quien además de ser admitido en Stanford fue recibido en las universidades de Princeton, Vanderbilt, Northwestern, Washington defendió la importancia de su logro. Su carta, que fue escrita el 17 de julio, ya tiene más de ocho mil compartidos en Facebook y más de 31 mil personas han reaccionado ante su publicación.

Las estigmatizaciones a comunidades latinas, negras y musulmanas en Estados Unidos se han hecho evidentes durante la larga campaña electoral que tendrá su punto final en noviembre cuando se realicen las votaciones. Episodios como estos se han vuelto frecuentes y están dejando ver la polarización por la que atraviesa ese país.

Estos son algunos apartes de la carta que escribió Guillermo Pomarillo:

“Le dije:

- Iré a Stanford

Su reacción inicial fue de sorpresa. Pero, ¿Se sorprendió porque estaba ante un futuro estudiante de Stanford o se sorprendió porque tenía en su silla a un estudiante de escasos recursos perteneciente a una minoría que iba a estudiar en Stanford? Creo que fue la segunda opción.”

“Yo estaba confundido. ¿De verdad dijo eso? Usted continuó:

- Sabes, cuando los jóvenes van a colegios de por aquí es más fácil para ellos entrar a universidades como Stanford. Mi hija va a un colegio con 20 chicos que tienen puntajes de ACT perfectos.

Me quedé callado. Él continuó:

- Eres muy afortunado. Considérate muy afortunado. Entrar en Stanford es como competir en La Voz (el concurso televisivo de canto), ¿sabes? como cuando los jueces tocan el botón”.

Espere ¿qué? ¿Me está diciendo que mi duro trabajo durante estos 18 años es como ir a La Voz? ¿Me está diciendo que, por pura suerte, fui admitido no solo en Stanford , sino en universidades como Princeton, Vanderbilt, Northwestern y Washington”

“Mis padres, dos inmigrantes indocumentados que solo tienen una educación de escuela primaria, no tuvieron el dinero para pagarme escuelas privadas. Sí, puede que haya crecido en un vecindario que no tiene a muchos jóvenes que estudien en escuelas como Stanford. Eso no significa que las personas que vienen de donde yo vengo no tengan el potencial para tener éxito en Stanford.”

“Crecí en un hogar en donde no solo seré el primero en asistir a la universidad, sino que voy a ser el primero en salir de mi casa. Su hija obtuvo algunos puntos más que yo. Si esos puntos significaran que ella es mejor que yo, entonces no está teniendo en cuenta muchas cosas. No está considerando que tuve muchas más batallas que su hija. No está considerando que todas las probabilidades estaban en mi contra.”

“Solo tal vez, el panel de admisión vio más allá del puntaje cuando vio mi perfil. Eso no quiere decir que yo sea mejor que su hija. Significa que tengo la fuerza, la determinación y la perseverancia para tener éxito en un lugar como Stanford. ¿Podría ser que el panel de admisiones no vio eso en su hija? Porque créame, escuelas como Stanford evalúan todo, no solo puntajes.

Sinceramente,

El joven latino pobre que necesita ayuda del gobierno para obtener frenos, pero que aun así fue admitido en Stanford.”

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