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hace 1 hora

Caso Sergio Urrego y violencia homofóbica

Nueve países de América Latina y el Caribe debaten, en Bogotá, las estrategias para combatir la violencia hacia homosexuales y transexuales en los colegios.

Sergio Urrego se suicidó el pasado 4 de agosto. / Archivo particular

Al menos el 40 % de los homosexuales y el 65 % de los transexuales de América Latina han sufrido violencia homofóbica en el ámbito escolar. El panorama lo entregó esta semana, en Bogotá, Mary Guinn Delaney, asesora en Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco, durante una reunión en la que representantes
de nueve países de la región debaten las transformaciones que tendrán que tener las escuelas para revertir esos acosos.

Hace tres meses, en Colombia, Sergio Urrego se suicidó lanzándose desde la terraza del Centro Comercial Titán, en Bogotá. Su muerte ocurrió días después de que el joven, de 16 años, denunciara que había sido presionado y maltratado por profesoras y directivas de su colegio quienes no soportaban que fuera homosexual.

En 2012, en Chile, un grupo de neonazis torturó a Daniel Zamudio por ser gay. Al joven 24 años le cortaron parte de las orejas, le quebraron las piernas, le patearon la cara, lo mataron. El caso conmocionó al país y aceleró la firma de una ley antidiscriminación.Pero a las muertes de Sergio y Daniel, que han impulsado en Latinoamérica multitudinarias reacciones y debates públicos sobre la necesidad de hablar abiertamente sobre diversidad sexualen los colegios, se unen a otros episodios de lucha protagonizados, por ejemplo, por los transgéneros que también piden ser respetados en las escuelas.

En diferentes países de América Latina, estudiantes que nacieron hombres pero se reconocen mujeres (o viceversa)han intentado defender, por ejemplo,
su derecho a utilizar los baños o los uniformes de colegio acordes con su orientación sexual.

A principios de este año, en Colombia, la Corte Constitucional falló una tutela en favor de Bryan Zuluaga (Kim Zuluaga) quien denunció al colegio INEM José Félix de Restrepo,en Medellín, por haberle negado la entrada si portaba uniforme de falda y hace tan solo hace un mes, en Río de Janeiro, Brasil, un grupo de estudiantes varones del Colegio Secundario Pedro II asistieron a clase vestidos con las faldas de sus compañeras para protestar por la actitud de las directivas de la institución quienes le negaron a un alumno transgénero la posibilidad de ir a la escuela con ese uniforme.

Este tipo de casos se vienen replicando en todo el continente obligando a los colegios a replantear sus normas de convivencia y generando una conversación más abierta sobre el tema, explica Mary Guinn Delaney, de la Unesco. Pero , según la experta, para que el debate tenga más impacto será necesario que las naciones preparen a sus maestros lideren en sus clases las discusiones sobre sexualidad, "hoy, aunque se está intentando promover una reflexión abierta en las escuelas sobre diversidad, existe una gran parte de profesores evitan conversar con sus alumnos sobre homosexuales y transexuales porque creen que van a ser tildados de gays o recriminados por sus jefes inmediatos e incluso por los padres de familia".

"Los niños no nacen homofóbicos sino que con el tiempo y la formación van adquiriendo esa actitud, por eso hay que insistir en la estructuración de currículos sólidos en competencias ciudadanas. Debemos reconocer que la adolescencia es una etapa de exploración y hay jóvenes que, por miedo, no pueden resolver las preguntas sobre lo que quieren ser. Es una etapa en la que muchos no han identificado si son heterosexuales, homosexuales... lesbianas y la escuela no puede ser un obstáculo para esa exploración", concluye Delaney.

¿Pero qué hacer en países como Colombia donde muchos maestros pertenecen a generaciones a las que les incomoda hablar de gays, lesbianas y transexuales y, además, una parte considerable de colegios se guían bajo principios religiosos que impiden plantear estos temas? "La Unesco ha propuesto que esos maestros se dispongan a recibir formación sobre el tema y se ha hecho un llamado a que los colegios con tendencias religiosas no bloqueen estos debates, porque de lo contrario están impidiendo que sus alumnos accedan a una formación de calidad. Muchos niños abandonan el colegio al no aguantar la presión, y es que no estamos hablando de promover la homosexualidad, sino de entregarles a todos los estudiantes un ámbito seguro de aprendizaje, un espacio libre de violencia", responde Mary Guinn Delaney.


 

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2014-10-30T11:02:46-05:00

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2014-10-30T15:24:07-05:00

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Redacción Vivir

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Caso Sergio Urrego y violencia homofóbica

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