La ciencia detrás de la risa

Aunque estudiar con precisión el humor aún es un desafío, investigadores lo asocian a beneficios médicos como una mejor recuperación de intervenciones quirúrgicas y de accidentes cerebrovasculares.

¿Sabía que cada vez que ríe su ritmo cardíaco aumenta y la presión sanguínea sube, al tiempo que mueve unos quince músculos faciales? ¿O que los chimpancés y perros también ríen, como los humanos, para afianzar lazos sociales?

La risa es una de las herramientas más antiguas que ha utilizado el ser humano para expresar distintas emociones. Filósofos y científicos como Aristóteles, Hobbes y Darwin reflexionaron sobre ella hace siglos y hoy son varios los expertos que han tratado de estudiarla y que buscan saber con precisión cuál es el papel del humor en la vida del ser humano.

Uno de ellos es Diana María Agudelo Vélez, doctora en Psicología clínica de la Universidad de Granada en España y quien por estos días se encuentra en Armenia (Quindío) en la Primera Conferencia Regional Latinoamericana de Psicología, que empezó el miércoles y que concluye hoy.

“El humor es un tema muy interesante, una cualidad altamente valorada. Tenemos estudios sobre la manera como influye en la selección de pareja. Es una de las cualidades que buscan con frecuencia los hombres y las mujeres”, dice. Según ella, el humor también desempeña un papel preponderante en la resolución de conflictos e incluso puede mejorar algo tan simple como el impacto de una cita médica.

Pero, más allá de esas utilidades, la risa puede influir en la salud de pacientes de cáncer o accidentes cerebrovasculares. Aunque, tal y como asegura la doctora Agudelo, los efectos dependen del tipo de humor. Por ejemplo, en una de sus investigaciones encontró que el humor modifica las reacciones del factor pro-inflamatorio (proteína). Es decir, la piel, al entrar en contacto con una posible amenaza, la evita con más efectividad cuando hay humor positivo de por medio. Sucede lo contrario cuando se expone al humor negro.

También hay estudios que sugieren que puede haber mayor recuperación luego de una cirugía cuando se utiliza humor positivo. Eso además de su influencia en la resiliencia, la capacidad humana para asumir de forma flexible las malas situaciones o sobreponerse a ellas.

¿Cómo se estudia el humor?

Una de las dificultades de las investigaciones hechas por las ciencias sociales es que a veces se quedan cortas para explicar la pluralidad de características de los seres humanos. Y esa, en palabras de Agudelo, es una limitante que se repite a la hora de analizar el humor. “Es muy complejo diseñar un esquema experimental para estudiarlo porque es espontáneo”, dice.

Según cuenta, estos estudios tienen diferentes herramientas. Algunas de ellas son las escalas sobre las preferencias por algún tipo de humor o la presentación de videos con contenido humorístico. Luego de mostrarlos es posible medir los niveles de cortisol mediante una muestra de saliva o los niveles de inmunoglobina (anticuerpos) para entender el cambio fisiológico después del estímulo.

“Es un paradigma difícil porque puede que lo que para mí sea humorístico para otro sea banal, agresivo o tonto. Parte del desafío al investigar el humor es lograr calibrar muy bien las tareas experimentales para demostrar que efectivamente se logró el efecto que esperábamos”, aseguró en su intervención en el Congreso Colombiano de Psicología.

Para tratar de solucionar esos inconvenientes, la ciencia hoy está desarrollando un software llamado La Sonrisa de Michelle, un sistema que promete dar pistas sobre qué tan genuina o falsa puede ser la risa. Lo que busca este innovador mecanismo es hacer un análisis de los movimientos faciales que se producen, mientras se examinan imágenes que muestran cuáles son las zonas del cerebro que se estimulan con el humor.

En otras palabras, este mecanismo nos permitirá saber qué sucede en nuestro interior a la hora de dar un risotada.

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