La ciencia les pone el ojo a los “hipsters”

Grupos de antropólogos y psicólogos intentan entender mejor esta tribu urbana amante de objetos olvidados y que siempre se esfuerza por ser diferente.

Un gusto por la ironía en la conversación así como por objetos del pasado caracteriza a los “hipsters”. / Flickr - Luca Rossato

El juego Hipster Wars, organizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) consiste en seleccionar entre dos personas cuál tiene un aspecto más hipster. También ofrece otras cuatro opciones para elegir a los más góticos, los más preppies , los más pinup y los más bohemios, pero ninguna ha conseguido tantos clics como la de los hipsters: casi 40.000.

Los resultados de este juego han servido a sus organizadores para reconocer, mediante un software de visión por computador, el estilo de ropa que caracteriza a cada una de estas tribus urbanas. “Los resultados indican que es posible determinar si eres un hipster e incluso por qué lo eres”, afirman los autores.

“De acuerdo con nuestro análisis, los hipsters usan vaqueros y chaquetas ajustadas, especialmente con patrones o colores brillantes; también emplean más las botas en comparación con los otros estilos de moda analizados, y se ponen accesorios como gorros y gafas de pasta, además de alguna capa desaliñada en su atuendo”, explica Hadi Kiapour, el autor principal.

Pero si hay un rasgo que distingue a los “machos” hipsters es su barba, un símbolo de distinción que puede ocultar un objetivo muy básico: superar a los rivales y atraer a las hembras.

Una investigación liderada por el biólogo Cyrill Grueter desde la U. de Australia Occidental, que ha analizado 154 especies de primates, concluye que “en los grupos más grandes y las organizaciones sociales más complejas los machos tienen más desarrollados los rasgos sexuales secundarios visualmente llamativos”.

Esto incluye las narices alargadas de los monos probóscides, las matas de pelo blanco y plateado de los babuinos, los pechos enrojecidos y verrugas labiales que exhiben algunos monos sudamericanos, las bridas de los orangutanes y las barbas de los seres humanos, como las de los hipsters.

Otro de los hábitos que siguen muchos hipsters es fumar. En este aspecto se han fijado científicos de la Universidad de California en San Francisco con sus visitas a los locales nocturnos de San Diego. “Elegimos a este grupo porque tenían la tasa de tabaquismo más alta entre las diferentes subculturas que hemos examinado aquí. De hecho, más del 60% de los clientes hipsters más jóvenes eran fumadores”, explica Pamela M. Ling, coautora del trabajo.

“Además encontramos una asociación fuerte entre hipster y fumador, respecto a otros grupos”, añade.

Pero el verdadero objetivo de este equipo, que publica su trabajo en el American Journal of Public Health, era comprobar si las campañas antitabaco dirigidas a este colectivo eran efectivas, y los resultados fueron positivos.

Herramientas web para seguirlos

En Nueva York, otro equipo de la U. Carnegie Mellon ha usado modelos probabilísticos sociodemográficos y herramientas web para geolocalizar dónde se mueven los hipsters. El profesor Kenneth Joseph y sus colegas utilizaron la aplicación Foursquare, con la que sus usuarios recomiendan lugares interesantes en una ciudad, para descubrir a dónde van los miembros de determinados colectivos urbanos y su grado de aislamiento.

“En el caso de la comunidad hipster, aparece muy agrupada espacialmente (por ejemplo en el barrio de Williamsburg) y en sitios que representan a su comunidad”, apunta Joseph, que publica su investigación en el Journal ACM-TIST. “Esto sugiere, según la hipótesis inicial que habíamos formulado, que es más probable estar socialmente aislado, un hecho que tiende a ser cierto en las comunidades de estos inconformistas”.

Las conversaciones en los bares a los que acuden los hipsters también han servido al sociólogo Bjørn Schiermer de la U. de Copenhague para descubrir su gusto por la ironía. En este trabajo también se confirma el gusto de los hipsters por los objetos del pasado. Renuevan viejas lámparas, cuadros, marcos y otros elementos de la casa. Los chicos sienten una fascinación por las fotos de su padre de los años 60 o 70, y en el caso de ellas, por los vestidos de su madre o su abuela cuando eran jóvenes. También usan viejas bicicletas.

“En este sentido, considero que la cultura inconformista no es una contracultura, sino una cultura conservadora”, apunta Schiermer, que subraya: “El fenómeno hipster se puede utilizar como una lupa que visualiza los cambios inminentes en nuestra concepción de la cultura y su desarrollo general”.