Colonizar Marte, una misión no tan cierta

Aunque se sigue publicitando el viaje para llegar al planeta rojo en 2024, detrás de sus argumentos científicos parecen haber algunas mentiras. Abastecimiento de comida y una tecnología adecuada para el aterrizaje son solo algunos de los cuestionamientos.

NASA

 Dina, estadounidense, y Jeremías, de Mozambique, son dos de las 660 personas que están esperando ganarse un cupo en Mars One, aquella misión con la que, por primera vez, los humanos esperan colonizar Marte. Sus rostros parecen llenos de esperanza al saber que tienen altas probabilidades de dejar este mundo y empezar una nueva vida. Desde cero. No les importa que no puedan tener sexo ni que deban dejar a sus familias. Para ellos, como dice lo que parece ser un familiar de Jeremías, es una especie de bendición. “Es una misión de Dios. Una misión humanitaria”.

Ellos dos hacen parte del pequeño documental que publicó este lunes el periódico inglés The Guardian. En él, presentan todos los avances de ese proyecto que se viene anunciando con bombos y platillos desde hace un par de años y al que se postularon alrededor de 200.000 personas. De esas solo quedarán 24. Su travesía empezará dentro de nueve años y será un viaje sin retorno.

Lograr semejante proeza requiere de unos avances tecnológicos y de unos sistemas capaces de suplir necesidades tan básicas como el abastecimiento de agua y oxígeno que, según los organizadores de One Mars, ya tienen en mente. Así por lo menos lo vuelve a mencionar el diario inglés, en donde uno de los líderes del proyecto explica desde cómo va a aterrizar la nave y cómo intentarán poblar el planeta rojo hasta cuál va a ser la manera en que suplirán sus necesidades básicas.
Y de hecho, la gran misión parece absolutamente convincente, si no fuera porque varios de sus soportes científicos, aunque persuasivos, no resultan del todo verdaderos. Varios han sido los análisis que se han publicado en el último año, refutando los argumentos de One Mars.

Quizás el más completo lo presentó en octubre del año pasado varios ingenieros del Massachusetts Institute of Technology (MIT), durante el Congreso Internacional de Astronáutica en Toronto, Estados Unidos.

Según estos investigadores son varias las flaquezas de la misión. La primera y acaso la más trascendental, es el hecho de que los colonos podrían sobrevivir apenas 68 días debido al exceso de oxígeno. De acuerdo a los cálculos del MIT, para que personas como Dina y Jeremías permanezcan saludables tendrían que consumir 3.040 calorías diarias. Eso implica mantener una dieta equilibrada de granos, vegetales y harinas que como han dicho los organizadores de One Mars, se obtendrán de cultivos propios que sembrarán en 50 metros cuadrados.

La idea no parece descabellada, pero los cálculos de los ingenieros la dejan sin soporte. En realidad, dicen, si quieren lograr tal dieta, necesitarán un área de 200 metros cuadrados para la siembra. Pero tal cantidad podría generar niveles peligrosos de oxígeno que superarían los umbrales de seguridad contra incendios. En caso de que eso pase, que es lo más probable, van a necesitar introducción continua de nitrógeno para lograr un equilibrio. Y hasta el momento no hay una fuente inagotable ni tampoco una máquina capaz de reducir el oxígeno.

De hecho, como lo mencionaban en su página web lo científicos, llevar comida resultará más barato que hacerla crecer alimentos. “Van a necesitar sistemas de riego e iluminación. Requerirán unos 875 sistemas de LED y, por supuesto, varias piezas de repuesto". Tenerlas, desde luego, resultará imposible. "Si requieres una pieza de recambio en Marte, hay que enviarla cuando una ventana de lanzamiento se abra, cada 26 meses, y luego esperar 180 días para que llegue allí", menciona uno de los críticos.

Pero esas conjeturas solo serían realidad en caso de que las naves lograran aterrizar en el planeta rojo, maniobra que requiere de mucha más precisión e ingenio que lo que han mencionado hasta ahora.

Tal y como explicó en El Espectador Antonio Bernal, astrónomo y divulgador científico del Observatorio Fabra Barcelona, ese viaje es mucho más complejo. “La atmósfera de Marte es cien veces más tenue que la de la Tierra (similar a la que tiene nuestro planeta a 35 km de altura) y los científicos saben que esa atmósfera no puede abrir con rapidez un paracaídas del tamaño requerido por una nave tripulada”, dijo en agosto del año pasado.

“Recordemos el descenso del robot Curiosity, cuyo enorme paracaídas supersónico frenó la velocidad desde 1.700 hasta 350 kilómetros por hora, cerca de la máxima velocidad de un fórmula uno, todavía demasiado elevada para tocar suelo. Por esa razón necesitó de un complicado sistema de grúa con ocho retrocohetes que lo depositaron en la superficie del planeta. En este caso se trataba de un vehículo que pesaba menos de una tonelada, pero en los viajes tripulados las cargas deberán ser por lo menos diez veces mayores y, puesto que algunas de ellas llevarán astronautas, la complejidad será aún mayor”, explicaba Bernal más adelante.

Además, como advertían los ingenieros del MIT, los costos serán mucho mayores a lo estimado. Sobrepasarán los US $ 4,500 millones y se necesitarán muchos más cohetes de los estimados. Según One Mars se requieren solo seis Falcon. El MIT dice pueden ser 15 si quieren tener todos los suministros de los que han hablado.

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