Consejos de un nobel de economía para el presidente Santos

Si Joseph Stiglitz fuera asesor de Juan Manuel Santos le recomendaría recuperar terreno en el TLC con EE.UU., abordar los niveles de desigualdad del país e incluir este tema en los diálogos de La Habana.

El estadounidense Joseph Stiglitz, ganador del Premio Nobel de Economía 2001, durante una rueda de prensa en el marco del VII Foro Urbano Mundial. Luis Benavides

Joseph Stiglitz, Nobel de Economía en 2001 y asesor del gobierno de Bill Clinton, le ha seguido la pista a Colombia. Ayer, en el Foro Urbano Mundial, se atrevió, incluso, a revelar cuatro consejos que le daría al presidente Juan Manuel Santos en caso de que fuera su asesor.

El primero es que el mandatario debe ser consciente de una maldición que afecta al país: la de los recursos naturales, por la cual la economía de Colombia crece bien, en gran parte, gracias al beneficio de los altos precios de los recursos que le provee el medio ambiente. Sin embargo, este fenómeno conduce a una apreciación de la moneda que finalmente, por la alta competencia entre las empresas, lleva a la desindustrialización.

El segundo es que Santos debe abordar los niveles de desigualdad, unos de los más altos de América Latina. El tercero, que tiene que haber una estrategia nacional urbana para enfrentar el problema de la rápida urbanización: “Medellín, por ejemplo, lo ha hecho maravillosamente, pero podría ser mejor si hay asistencia del gobierno central”, agregó Stiglitz.

Por último, para el nobel es importante lo que él llama “un tema antiguo que sigue existiendo”, y es que Colombia tiene que luchar por nivelar su papel en el campo de juego que significa haber formado el TLC con EE.UU.: “Esos no son tratados de libre comercio, libre sólo es el nombre. Son tratados manejados por el interés de Estados Unidos, o sea, que no crean un campo neutral para los dos países”, aseveró.

Stiglitz, en su conocimiento sobre el país, sus avances y retrocesos, también habló de los beneficios que traería una eventual firma de la paz para la economía colombiana. Para él, si bien el país ha hecho un muy buen papel en cuanto a su economía, pese a la inseguridad y la violencia que lo han marcado durante un largo tiempo, “la paz sería un trampolín para el crecimiento económico de Colombia”, y añadió que durante los diálogos las partes deberán abordar el tema de la desigualdad.

Asimismo, se refirió al modelo “Antioquia la más educada”, del gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo: “Creo que su énfasis tratando de alentar la mejora del desempeño de los profesores es clave. La verdad es que me impacta eso, porque en Estados Unidos y en muchos otros países simplemente se les echa la culpa a los profesores de su mala calidad, en vez de fortalecerlos”.

Por otra parte, el Premio Nobel afirma que la juventud y el desempleo se están volviendo un problema muy grave para el mundo y tiene que abordarse desde dos puntos: que los gobiernos se esmeren por mejorar las destrezas y capacidades de la gente joven, de acuerdo con lo que necesita el mercado, y como los requerimientos de la oferta laboral son cambiantes, también tendrá que haber actualización constante del conocimiento para los estudiantes.

Pese al panorama de desigualdad que caracteriza a América Latina, históricamente la región con los niveles más altos de inequidad, Joseph Stiglitz dice sentirse “optimista” sobre el futuro del continente, ya que en países como Brasil, donde se han implantado políticas adecuadas de educación, salud y nutrición, los beneficios ya son evidentes.

Respecto a la pregunta de cómo lograr avances como los del vecino país, dice que no existe una fórmula mágica, sino que “es una batalla a largo plazo”. Para ganarla da algunas pautas, como mejorar los esfuerzos en educación, crear nuevos empleos, dar mejores oportunidades a las medianas y pequeñas empresas, diseñar programas que aseguren que todos los niños tendrán acceso a servicios de salud y nutrición, y darle mayor dignidad a la clase baja y media con estructuras urbanas que tengan más espacio y ciudades que sean más fáciles de habitar.

En síntesis, concluye, “no se trata sólo de aumentar los ingresos, hay otros aspectos que olvidamos, como aquello que afecta el bienestar de los que están en el medio o debajo de la pirámide”.

[email protected]