De la función social de los centros de lectura y escritura de las universidades

Se estima que el 47% de los estudiantes en las pruebas Icfes no alcanza un nivel medio de lectura, esto es, llegan al nivel literal pero difícilmente pueden llegar a hacer inferencias y menos alcanzar una distancia crítica y propositiva frente a lo leído.

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Los centros de escritura y lectura se conocen en las universidades a partir de la década de los sesenta. Originariamente fueron una idea del sistema escolar estadounidense para nivelar a algunas poblaciones estudiantiles que ingresaban a la educación superior con alguna desventaja académica por no provenir directamente de los Colleges, como los veteranos de guerra, o haber ingresado por otros méritos, como los deportistas. En la actualidad existen dichos centros en la mayoría de las universidades de Australia, Canadá y Estados Unidos y han empezado a tomar fuerza en las Universidades colombianas que ven con preocupación que sus estudiantes, a pesar de venir del sistema regular no llegan a la educación superior con las competencias necesarias para asumir la escritura y la lectura académica.

Así las cosas, es legítimo preguntarse, en nuestro contexto, por qué los alumnos que han pasado 11 años en el sistema estándar, tratando de dominar las habilidades de leer y escribir, necesitan una tutoría adicional para poder asumir los retos que trae consigo su ingreso a la universidad. Aunque de acuerdo con la Encuesta Nacional de Lectura presentada el año pasado, los colombianos que sí leen han aumentado el número de libros leídos al año a ser de 5,1, mientras que promediando los lectores y no lectores daría un promedio de 2,7 libros al año por colombiano, es innegable que nuestros  índices son preocupantes. Se estima que el 47% de los estudiantes en las pruebas Icfes no alcanza un nivel medio de lectura, esto es, llegan al nivel literal pero difícilmente pueden llegar a hacer inferencias y menos alcanzar una distancia crítica y propositiva frente a lo leído. En cuanto a la escritura, un reciente estudio de la Red de Lectura y Escritura en Educación Superior de la Universidad de La Salle demuestra que los estudiantes son incapaces de redactar un ensayo y su ortografía y puntuación dejan poco que desear.

Pensar que los centros de escritura y lectura de las universidades sean la respuesta a un vacío que tiene el sistema educativo nacional, es algo que debe pensar el mismo sistema y todos como sociedad, pero vale la pena ponerlo en el escenario de la discusión. En todo caso, entra a ser parte importante de ese deseo del ciudadano de poder hacer parte de la Universidad, es decir, de lo universal del conocimiento, y en él, la comprensión y producción textual es posiblemente la habilidad más importante para asegurar el desarrollo exitoso en este contexto académico pues allí casi todo funciona a partir de la circulación de textos escritos, Le deseamos lo mejor a estos centros y que sus servidores estén seguros que están, a lo mejor, supliendo las necesidades que la institución debería estar solucionando en esos 11 preciosos años en que sus estudiantes son eso: suyos.

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Luz Helena Rodríguez Núñez - Lingüista

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De la función social de los centros de lectura y escritura de las universidades

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