De la pelota de letras al balón Golty de fútbol profesional

Escobar y Martínez es la compañía creadora de Golty, una de las marcas deportivas más reconocidas por los colombianos desde hace 25 años.

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“El asunto es simple, sin balón no hay fútbol y sin fútbol la vida no se acabaría pero no sería igual”, dice Eduardo Martínez, presidente de Escobar y Martínez, la compañía fabricante de Golty, una de las marcas deportivas con mayor reconocimiento en el país, y agrega que detrás de los balones que fabrican y que ruedan por las canchas del torneo profesional, en los parques y potreros, hay cientos de historias por contar.

El ‘matrimonio’ entre Golty y los colombianos empezó en 1965, cuando salió al mercado la primera pelota de letras, una de sus creaciones más famosas. “Nosotros éramos una compañía dedicada principalmente al calzado. Producíamos pegantes, láminas, tacones y caucho para suelas”, asegura el ingeniero Martínez y recuerda que gracias a las ventas que representaban los productos de este material, cercanas al 90%, empezó a surgir una inquietud para ampliar el portafolio. “Dentro de esa política, fabricar un juguete resultaba una buena opción. Nos decidimos por una pelota de caucho ya que podía estar al alcance de cualquier familia gracias a su bajo costo. Sin embargo, queríamos que tuviera algo novedoso”.

Fue en ese momento cuando a Manuel Escobar, Eduardo Martínez y Margoth de Martínez, socios fundadores de Martínez y Escobar, se les ocurrió una idea que cambiaría su destino y que marcaría la vida de millones de colombianos: plasmar sobre la superficie de las pelotas, una serie de letras, números y monitos.

“Decidimos hacer una pelota, primero por la suavidad en su superficie y segundo porque no representaba ningún riesgo para los niños. Además buscábamos con las letras y números que contribuyera al desarrollo de la creatividad de los niños, que le aportara a su formación y a un crecimiento sano. Que jugaran pero a la vez aprendieran”, puntualiza Eduardo y afirma con orgullo que: “es increíble como una simple esférica de caucho logró convertirse en un símbolo que marcó la infancia de cientos de colombianos. Han sido varias las generaciones que han disfrutado de ella. Desde los que iban al tradicional paseo de olla, en el que se reunía la familia o los amigos a compartir por unas horas, hasta los que se reunían a comer sancocho, merengón y obviamente a jugar con la pelota de letras”.

De la pelota de letras al balón profesional del FPC

Luego del éxito que tuvo la pelota de letras, al punto que era un elemento infaltable en los hogares colombianos, Escobar y Martínez decidió incursionar en el sector deportivo y empezó a fabricar balones de fútbol, microfútbol y baloncesto. “Las mejoras que veíamos en los balones que fabricábamos eran notables y eso nos motivó a continuar. Con el paso de los años mejoramos la calidad hasta el punto que en 1974 fuimos escogidos como Balón oficial del Campeonato Suramericano Femenino de baloncesto. Cuatro años después, se creó la firma Golty. Una palabra corta, sonora y que no tenía relación con las compañías deportivas existentes. ”.

El ingeniero Martínez recuerda que los últimos años de la década de 1980 fueron memorables para Golty. En 1987, empezaron la fabricación bajo licencia de los balones Tango de Adidas. Al año siguiente inició la exportación de balones con el sello Golty a Venezuela, Bolivia, Perú, Chile, Ecuador y Costa Rica. También fue escogido como el balón oficial en algunos mundiales de microfútbol que se realizaron en Italia, Rusia y República Checa. En Escobar y Martínez eran conscientes que se habían convertido en una compañía referente dentro de la fabricación de balones a nivel mundial. “Sabíamos que se venía algo grande. Era increíble hasta donde nos había llevado nuestra pelota de letras”, apunta su presidente.

Así como fabricaban pelotas de caucho y balones recreativos llegó el momento en que Golty estaba en capacidad de construir un balón que cumpliera con las más altas normas de calidad y que pudiera servir para competencias de alto rendimiento. Por ello en 1988 la Dimayor anunció que el balón oficial del Fútbol Profesional Colombiano sería fabricado por Escobar y Martínez, a través de su marca Golty para la temporada 1991 – 1992. Para el presidente de esta empresa bogotana la clave para que hayan pasado 25 años desde aquella unión con la Dimayor y aún continúe vigente es el cumplimiento de los más altos estándares de calidad. “Veníamos de fabricar balones bajo licencia de Adidas, una de las marcas más reconocidas en el mundo y en ese momento logramos llamar la atención de grandes empresas. Por eso empezamos a rodar dentro de los estadios del fútbol profesional. También empezamos a surtir los balones a la selección Colombia cuando jugaba como local en los partidos de eliminatorias y amistosos”, recalca el ingeniero.

Los secretos detrás del éxito

“Somos conscientes de la importancia del trabajo en equipo en la fabricación de los balones. Cada detalle, por mínimo que sea es vital. Así como lo hacíamos con las pelotas de letras hoy somos cuidadosos con cada modelo de balón que producimos sea profesional o recreativo. Tenemos múltiples trabajadores detrás de ese producto final que se patea en las canchas o se usa en los coliseos; en la parte técnica, tecnológica y comercial”, señala Martínez.

Y es que a pesar de que la cubierta exterior de los balones Golty sea en cuero traído desde corea, o el enmallado de alta tenacidad de nilón tenga origen sudafricano y el caucho para la doble cámara interior lo importen desde Alemania o México, esta marca es un símbolo de identidad colombiana pues el diseño, ensamble y tecnología con el que se elaboran son netamente locales. Para el presidente de Golty, “hace tres décadas hacer un balón era una labor altamente artesanal y mucho más sencilla pues era cocido y en cuero. En cambio hoy resulta toda una obra de ingeniería. Se hacen estudios precisos para que rebote, no absorba agua y evitar que se deforme. Lo materiales, la construcción y el proceso de fabricación es altamente controlado para cumplir con unas especificaciones muy estrictas y claras en la competencia”.

Para posicionar sus productos y poder igualar los niveles de calidad de marcas como Nike o Adidas, Golty realiza un doble esfuerzo, uno tecnológico y otro en el campo del mercadeo, afirma el presidente de la compañía y explica en detalle que cuando hablan del aspecto tecnológico, se refieren a la escogencia de los mejores materiales, los detalles en la construcción y finalmente la aplicación de estudios en los laboratorio de pruebas donde definimos si es apto para la alta competencia.

Tenemos tres laboratorios muy completos. Uno en donde se analizan las materias primas que se usarán en la fabricación del balón y otro en el que se prueban los productos que ya están terminados. En el último se calibran los aparatos de medición para obtener mayor precisión de las máquinas pues de ello depende que la materia prima, el proceso y el producto terminado sean los adecuados. Por otro lado la parte de mercadeo es muy importante. Si bien es cierto que el proceso de construcción de un balón dura 24 horas el trabajo no para allí. Golty es un producto colombiano de alta calidad y buscamos posicionarlo en competencias que tengan una gran acogida por el público como es el caso del fútbol profesional o la liga Directv de baloncesto. Allí se completa el trabajo y demostramos que somos excelentes y además somos colombianos. No ha sido una labor fácil pero si satisfactoria pues hemos hecho felices a millones de personas desde que sacamos la primera pelota de letras hasta el lanzamiento de nuestro más reciente balón, el Invictus”.

El dato

Escobar y Martínez además de productos deportivos Golty, posee dos marcas más. La reconocida Bóxer, encargada de producir pegamentos de todo tipo y B.I.T, empresa especializada en la fabricación y comercialización de bandas trasportadoras de caucho para mover grandes volúmenes de productos.

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