Disminuyen brechas en salud y educación en Colombia

Naciones Unidas advierte que la calidad en las escuelas sigue siendo un reto. La inequidad es el principal obstáculo.

Educación sigue siendo un reto para los gobiernos. /Archivo
Educación sigue siendo un reto para los gobiernos. /Archivo

En la última década los gobiernos del mundo, (especialmente los de países del sur como Brasil, China, India, Indonesia, Sudáfrica y Turquía) han hecho esfuerzos "crecientes" por reducir la desigualdad en el acceso de sus habitantes a la salud y la educación, pero siguen en deuda con la disminución de la brecha de ingresos. Así lo afirma el Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2013 presentado este miércoles por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En el documento, denominado “El Ascenso del Sur: Progreso Humano en un Mundo Diverso”, se señala, por ejemplo, que en la última década hubo una reducción de la desigualdad en logros educativos, tanto en tasas de matrícula como en años esperados de escolaridad, particularmente en Europa y Asia Central (se redujo casi un 68%), Asia Oriental y el Pacífico (34%) y una cifra no despreciable para el caso de América Latina y el Caribe (32%).

De otro lado, tanto en países desarrollados como en vía de desarrollo, la tasa de matrículas en educación primaria se acerca cada vez más al 100% y con mayor frecuencia los niños finalizan la escuela.

"Este logro a gran escala resulta notable, ya que no siempre el aumento en los ingresos se traduce en mejoras de otros aspectos del desarrollo humano. Es más, el crecimiento puede apenas influir sobre otras prioridades importantes del desarrollo humano, como la participación y el empoderamiento", reza el documento.

A pesar de los avances el informe señala que la educación sigue siendo un reto para los gobiernos. En Colombia (que se ubicó el puesto 91 del índice, entre 196 naciones), por ejemplo, los niños estudian en promedio 7,3 años mientras el "período esperado de escolaridad" son 13,6. Los peores escenarios se viven en países como Mozambique, donde los años promedio de estudio son 1,2, cuando los esperados son 9,2; o en Burkina Faso, donde en promedio los menores van a la escuela 1,3 años mientras se esperaría que lo hicieran 6,9 años.

Ni siquiera las naciones con las mejores calificaciones alcanzan la meta: en Noruega, que ocupó el primer puesto como el país con el mayor desarrollo humano, la media de estudio es de 12,6 años pero el período esperado es de 17,5; y en Australia, el segundo en la lista, se estudia unos 12 años cuando se esperaría que fueran unos 19,6.

Marco Fidel Vargas, investigador del CINEP (Centro de Investigación en Educación Popular) dice que, pese al buen panorama, “en Colombia el desarrollo es diferenciado. No hay las mismas condiciones educativas en Bogotá que en Chocó”, y agrega que “el Estado tiene que empezar a reconocer esa inequidad diferencial para darle mayores oportunidades a las regiones, sobre todo cuando los niños están iniciando su ciclo educativo, porque es cuando se forman sus bases, y cuando están terminando el colegio, ya que ahí se define su futuro”.

 

Se necesitan políticas públicas "arriesgadas"

El informe del PNUD atribuye la importante reducción de la desigualdad en salud y en educación a prioridades e innovaciones gubernamentales en materia de política social; sin embargo, recomienda que los gobiernos implementen políticas ambiciosas sobre estos puntos: "Un escenario de progreso acelerado con políticas nos indica que los países con IDH bajo podrían alcanzar los niveles de desarrollo humano alcanzados por países con un IDH alto o muy alto. Fracasar en la implementación de ambiciosas políticas educativas universales afectará de manera negativa a muchos pilares esenciales para el desarrollo humano de las futuras generaciones".

"El desafío para los países del Sur es garantizar la equidad en el acceso a los servicios de salud y educación, y estándares de calidad básicos para evitar una industria de servicios dobles que provea servicios públicos de baja calidad (o directamente ninguno) a los pobres y servicios privados de mayor calidad para los ricos", plantea el informe como un desafío vital. "Pueden diseñarse e implementarse políticas educativas y de salud pública universales de una manera que no sacrifique la calidad, en beneficio de una cobertura más amplia" sugiere.

En Chile, por ejemplo, el Estado introdujo en 2004 el Plan de Acceso Universal de Garantías Explícitas, que garantiza un paquete de beneficios médicos que consta de una lista priorizada de diagnósticos y tratamientos para 56 afecciones médicas, así como también cobertura universal para todos los ciudadanos.