DULCE COMO LA MIEL

La panna cotta es uno de los postres más delicados de la cocina italiana, y diría yo que uno de los más ricos.

/Gustavo Torrijos
/Gustavo Torrijos

Como bien lo expresa su nombre, se trata de una crema cocida y su secreto está en utilizar la cantidad exacta de gelatina para que no quede ni muy cremosa ni muy densa. Típica de la región de Piamonte, en el norte de Italia, puede enriquecerse con una gran cantidad de ingredientes: frambuesas, fresas, vainilla, caramelo, ron, chocolate, café… Y con miel, que es como la quiero proponer en mi receta de esta semana. Mis amigos de Agroamazonía, una empresa que desde hace varios años nos surte en mi restaurante con palmitos y pimienta verde cultivada en el Putumayo en sembradíos de sustitución, me dieron a probar hace poco una miel recolectada en esta zona del país. Mi sorpresa fue mayor al descubrir su sabor profundo, aromático y claramente floral, que me transportó de inmediato a las selvas de nuestra geografía. Para aprovecharla, qué mejor que la sencillez y suavidad de una panna cotta. Por cierto, este es un postre que no lleva harinas, por lo que resulta apropiado para quienes no comen gluten.

INGREDIENTES

1 litro de crema de leche fresca
300 gramos de miel de abejas de buena calidad
12 gramos de gelatina sin sabor hidratada en una taza de agua
3 hojas de albahaca
Piel de tres naranjas

PREPARACIÓN

En una olla caliente a fuego medio la crema de leche junto con las hojas de albahaca y la piel de naranja, hasta que comience a soltar el hervor. Mezcle con la miel y revuelva muy bien durante un par de minutos. Retire del fuego, cuele y mezcle con la gelatina. Vierta en moldes individuales y lleve a la nevera durante 24 horas. Para servir, desmolde y acompañe con un poco de miel fresca.

 

 

[email protected] / www.harrysasson.com