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La riqueza de la heterogeneidad

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La educación superior en Colombia es heterogénea y cuenta con una variedad de instituciones acorde con la identidad, la tipología, la modalidad y el contexto regional.

Es Colombia un país pluriétnico, multicultural y de una gran diversidad territorial. Ocupamos el segundo puesto en biodiversidad y estamos entre las 12 naciones más megadiversas del mundo. En coherencia con ello, nuestra educación superior es heterogénea y cuenta con una variedad de instituciones acorde con la identidad, la tipología, la modalidad y el contexto regional. Ellas no tienen que parecerse ni mucho menos ser iguales; de ahí que para evaluar la calidad del servicio que prestan se debe tener en cuenta el reconocimiento de los aspectos por los que cada una se distingue y que la hacen singular y diversa para atender con mayor pertinencia las necesidades del entorno local; cumplir, de manera cabal, los lineamientos misionales y responder a su identidad.

Desde su creación en 1995, nuestro Sistema Nacional de Acreditación se regía por una normatividad que promovía la utilización de metodologías de evaluación estrictamente uniformes e invariables, con el objetivo de generar una valoración generalista y homogénea del Sistema de Educación Superior que permitiera comparabilidad y alto grado de confiabilidad. Esta visión tenía una capacidad homogeneizadora sobre las Instituciones de Educación Superior (IES), motivando que las instituciones referenciaran imágenes espejos a las que parecerse para ser reconocidas y validadas, sacrificando su diversidad y la pertinencia con sus intereses misionales y el contexto local.

Por ello, es sumamente disruptivo y acertado que el Acuerdo 02 de 2020 del Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), por el cual se actualizó el Modelo de Acreditación en Alta Calidad para las Instituciones y Programas Académicos, fomente la heterogeneidad y reconozca la diversidad de las IES, según sus compromisos misionales, naturaleza jurídica y tipología. La valoración y validación de esas particularidades diferenciadoras eran una deuda del Sistema de Aseguramiento de la Calidad y fue una petición generalizada durante la construcción colectiva de la nueva norma.

La actualización de los lineamientos promueven que el CNA pueda realizar una evaluación a las IES, teniendo en cuenta su misión, sus intereses educativos e investigativos, sus perfiles, sus resultados de aprendizaje, el Gobierno Institucional, entre otros factores, y definir una valoración de la calidad con mayor objetividad y con información más relevante para cada institución, ya que la contextualiza de mejor manera y sus recomendaciones serán más afines para llevarse a cabo en el marco de su realidad misional.

Sin duda, este Acuerdo, con su carácter revulsivo, le permite al proceso de evaluación con fines de acreditación tener mejores posibilidades de actuar como catalizador de cambios, que impulsen y legitimen en las IES desarrollos académicos, investigativos y organizacionales que aseguren una cultura de la alta calidad.

En la actualización del modelo de acreditación en alta calidad, las IES tienen mayor posibilidad de acercarse y apropiarse cada vez más de su realidad local e incorporarla a su quehacer, ser coherentes con su entorno, al igual que construir un sello propio que se refleje en sus propósitos misionales, en su Proyecto Educativo Institucional, en su sistema investigativo y la manera singular como promueven su proyección social y cultural. Todo ello define su identidad institucional.

Como nunca, las IES tienen hoy la oportunidad de reafirmarse en su particular misión, promover su diversidad y apuntalar su pertinencia con el contexto local.

*Rector Universidad Simón Bolívar.

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