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“Educación virtual: democratización del saber”

El hermano Niky Alexánder Murcia, rector de la Universidad de La Salle, en entrevista con El Espectador, nos cuenta cómo ha sido asumir la educación presencial 100% asistida con la virtualidad.

El hermano Niky Alexánder Murcia, rector de la Universidad de La Salle. Cortesía

La academia está ante el gran reto de educar en esta era digital. ¿Cómo ha sido el papel de la Universidad de La Salle con sus estudiantes?

Desde hace algún tiempo venimos reflexionando sobre las implicaciones de la cuarta revolución industrial en los procesos de aprendizaje. La era digital nos ubica ante un reto de transformación constante, al tiempo que nos desafía a eliminar las condiciones de injusticia social y económica que aún están presentes. La era digital se constituye, a su vez, en una matriz sociocultural a la cual los ciudadanos debemos dar propósito y sentido para constituir alternativas donde todos podamos estar y participar activamente.

¿Cuál es el reto de sus educadores en esta coyuntura de educación virtual?

Han sido muchos y en distintos ámbitos. Sin embargo, uno que considero relevante es la capacidad de mantener una relación pedagógica entre docentes y estudiantes, y entre los estudiantes, que permita seguir formando un ser humano relacional y eminentemente dialógico. Desde la mirada socrática de sacar de sí o desde la aristotélica de perfeccionamiento, el ser humano sigue siendo la gran apuesta de nuestras interacciones. 

¿Cuál es la importancia de los docentes en la formación de jóvenes, particularmente para la Unisalle, a la luz del legado de la pedagogía lasallista?

Los docentes somos faros de esperanza y creadores de sueños. Hemos sido referentes morales, de fortaleza, de solidaridad y de apoyo. Hoy debemos brillar aún más para sostener la luz en medio de la oscuridad o, como dice Gustav Mahler, “mantener vivo el fuego, no adorar las cenizas”. En la pedagogía lasallista consideramos que los maestros somos como ángeles custodios de nuestros estudiantes, lo que algunos académicos llamarían la teoría del cuidado. 

¿Cuál es el desafío de las universidades en esta coyuntura?

La coyuntura ha generado desafíos. El primero de ellos fue el paso de la presencialidad a la modalidad remota asistida por tecnologías. Aunque la universidad tiene programas virtuales, fue un reto llevar los recursos y la experiencia en virtualidad a la creación de espacios y escenarios de aprendizaje remotos. Un segundo desafío, siguiendo nuestros ideales humanistas, fue acompañar a la comunidad educativa con estrategias académicas, psicológicas, espirituales, deportivas y culturales para apoyar las situaciones emergentes. En tercer lugar, adoptar el criterio de flexibilidad para dar solución a las múltiples situaciones y, de este modo, pensar lo didáctico, la evaluación, el apoyo a la vulnerabilidad y la toma de decisiones rápidas. Un cuarto elemento tiene que ver con ampliar la mirada de la solidaridad. Ser solidarios en términos de cobertura no es una acción simple, por las implicaciones y limitaciones que emergen en el momento de poner en práctica este valor.

¿Cuáles han sido las acciones que la Universidad ha realizado para asumir el reto de continuar con los procesos de educación presencial apoyándose en estrategias virtuales?

Algunas acciones han sido de tipo tecnológico, para asegurar el soporte computacional. Otras están relacionadas con el acompañamiento y la formación de los docentes, a fin de mejorar sus capacidades pedagógicas. En el caso de los estudiantes, procedimos a identificar necesidades para atender mediante estrategias de acompañamiento académico, psicológico, espiritual, deportivo y médico. También hemos generado alternativas para mantener el desempeño académico, científico y cultural, a través de eventos virtuales. Hemos optimizado las condiciones y los servicios de apoyo a la comunidad universitaria mediante la modalidad remota. Asimismo, hemos destinado esfuerzos para asegurar la continuidad de los procesos formativos en el campus de Utopía (en Yopal), donde se forman alrededor de 170 estudiantes campesinos de todo el país. Por último, hemos desplegado acciones de apoyo a estudiantes que se encuentran en vulnerabilidad económica. 

¿Cuál ha sido el papel de las universidades en términos de apoyo a sus estudiantes y sus familias?

Las universidades hemos implementado varias estrategias de acompañamiento, así como ayudas económicas para los más vulnerables y descuentos en las matrículas. Algunas universidades han podido ayudar a otras instituciones en los temas de educación remota basada en tecnologías. De igual forma, Ascún ha planteado al Ministerio de Educación la necesidad de apoyar a las familias para que sus hijos puedan continuar su formación profesional.

¿Cómo visualiza el futuro de la educación virtual?

La educación virtual es una alternativa para la democratización del saber. En este sentido, hemos avanzado en la construcción de un proyecto de universidad virtual, estableciendo metas y propuestas que correspondan con la pertinencia y la calidad académica y humana que nos identifica.

¿Qué tipo de alivios económicos les han ofrecido a sus estudiantes?

La Universidad ha ofrecido a sus estudiantes nuevos y antiguos una beca única solidaria del 30 % en la matrícula del semestre 2020-2. No se hará cobro de inscripciones para estudiantes nuevos ni para traslados o reintegros. Igualmente, para aquellos estudiantes con dificultades económicas para su grado se establecieron cincuenta auxilios del 20 % con ayuda de filantropía.

El festejo del Día del Maestro los toma en cuarentena. Igual es una fecha especial para ustedes, pues esta celebración en Colombia está relacionada con la fiesta de san Juan Bautista de La Salle, el pedagogo francés que revolucionó la educación en el siglo XVII.

Sí, es una fiesta especial porque san Juan Bautista de La Salle es el patrono universal de los educadores, por sus aportes a la pedagogía y a la formación de maestros. En la actual coyuntura podemos redescubrir el valioso rol que tenemos los maestros en la sociedad, un rol transformador, pero, sobre todo, de soporte y apoyo a los niños y jóvenes en medio de la incertidumbre.

Un mensaje final para sus estudiantes. 

En estos momentos de incertidumbre que pueden ocasionar miedo y desazón, debemos aferrarnos a la esperanza. No sólo debemos identificar nuestras necesidades sino levantar la mirada, asociarnos, apoyarnos mutuamente y manifestar nuestra solidaridad. Estamos llamados a aferrarnos a lo esencial y despojarnos de lo superficial. En estos momentos de fractura social, económica y falta de sentido de vida, acrecentar la fe que nos conduce a construir y amar es una tarea fundamental para afirmar nuestra condición humana.

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Redacción Especiales

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