El arte del pescador

Al administrador de empresas Julián Alberto medina, su amor por el mar lo jaló de regreso a su tierra: tolú, a donde llegó con el objetivo de incentivar la pesca artesanal, combatir la contaminación y los derrames de crudo.

Julián Alberto Medina les enseña a los pescadores de Tolú cómo preservar las especies marinas. / Archivo particular

El papá de Julián Alberto Medina fue un pescador arraigado y orgulloso, así lo recuerda su hijo. Se llamaba Juan de Dios Medina y era nativo de Tolú, Golfo de Morrosquillo. Dedicó su vida a la pesca artesanal y gracias a ella sacó adelante a sus 11 hijos. Con su trabajo y disciplina logró capacitar a seis de ellos como profesionales.

Pero no fue en las aulas de una universidad donde Julián Alberto aprendió las lecciones que le cambiarían su vida y la de su comunidad. Fue en la canoa de su padre durante largas horas de pesca juntos. “Él me inculcaba sus valores. Me enseñaba la importancia de preservar, era un tipo muy aguerrido en ese sentido… Entonces, le estoy siguiendo las aguas a él, le estoy siguiendo la corriente como decimos acá”, dice Medina durante una entrevista para Titanes Caracol.

Este titán estudió administración de empresas en Cartagena y su progenitor alcanzó a verlo de traje y corbata antes de morir, pero ese no era su destino, esa no era la corriente que lo llevaría a honrar su crianza. “Estudié, pero la carrera equivocada. A mí lo que me interesa es la pesca, es que soy hijo de pescador”, asegura Medina. Y no de un pescador cualquiera. Juan de Dios conocía los tiempos del mar. Sabía que un pez no se debe pescar cuando aún es pequeño, porque no le da tiempo de cumplir su ciclo reproductivo, que hay que dejar que las hembras desoven antes de capturarlas, que no se debe atrapar lo que no se va a consumir y que la relación entre el pescador y su entorno debe ser de respeto. Esas fueron algunas de las enseñanzas que recibió Julián Alberto, quien un día colgó su traje y su corbata para regresar, con la sabiduría de su padre, al mar.

Pero las aguas que le dieron qué comer a Juan de Dios ya no son las mismas. Por eso, su hijo no sólo volvió al Golfo de Morrosquillo para pescar, lo hizo más bien para organizar a los pescadores y hacer algo para aliviar la crisis que se les vino encima. La sobrepesca, la contaminación, los derrames de crudo y la ignorancia estaban acabando con la pesca artesanal que les da su sustento.

La tarea no era fácil, consistía y consiste aún en educar a los pescadores para que su oficio sea responsable. Cada 15 días Julián Alberto los convoca para compartirles no sólo el conocimiento que le dejó su padre, sino también el que ha ido adquiriendo por pura necesidad. Además les recuerda que no por ser humildes, y algunos de ellos analfabetas, tienen que renunciar a sus derechos.

Gracias a su liderazgo los pescadores de Tolú han logrado que las autoridades marítimas y ambientales exijan que las compañías, que trabajan en la zona, respeten las normas que garantizan una pesca sana y organizada. “Yo los convoco. Hacemos reuniones periódicas y evaluamos el trabajo, hablamos de la importancia de no arrojar basura al mar y de no capturar peces pequeños. Hay que preservar las especies y ya todos son más conscientes de eso”, cuenta Medina.

“La pesca ha cambiado un ciento por ciento. Cuando tenía 9 años salíamos a un kilómetro de la orilla y ahí mismo cogíamos el róbalo, por ejemplo. Ahora la pesca está muerta. Hay tipos que tienen sus hijos en el colegio y ni los pueden mandar. No tienen ni con qué darles desayuno”, cuenta Napoleón González, quien este año celebra 60 años pescando.

Este hombre es uno de los muchos pescadores que siguen de cerca las enseñanzas de Julián Alberto, las cuales ya empiezan a cambiar la mentalidad de esta comunidad de más de 700 familias. “Gracias a Julián están naciendo nuevos valores dentro de los pescadores. Es una lucha que estamos dando por nuestra seguridad alimentaria, para poder educar a nuestros hijos, por la misma dignidad de los pescadores como seres humanos”, agrega González.

En realidad los valores que enseña este titán no son nuevos, son los mismos que le mostró su padre sobre su vieja canoa, sólo que esta vez aprenderlos es urgente. “Yo hago esto en memoria de él y para ayudar a sacar adelante a mi comunidad”, afirma Julián Alberto. Por lo pronto, está cambiando la manera como pescan hoy en Tolú y el respeto con el que cada pescador diariamente se enfrenta al mar.

524961

2014-10-30T06:56:11-05:00

article

2014-10-30T06:56:11-05:00

none

Dora Glottman

Actualidad

El arte del pescador

20

4261

4281