El colombiano que vivió el incendio del Crucero Sea Dream en Italia

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El barco hacía una ruta que iba desde Croacia hasta Roma, no hay heridos ni víctimas mortales y las causas del accidente están sujetas a investigación.

Eran las dos de la mañana del miércoles cuando uno de los motores del crucero SeaDream 1, perteneciente a la compañía SeaDream Yacht Club de bandera noruega, prendió en fuego. El barco navegaba entre la costa de Amalfi y Palinuro, al sur de Nápoles en Italia, cuando, segundos después, los pasajeros veían desde el sexto piso a la chimenea arder en llamas.

Francisco Javier Bejarano, colombiano y marinero de profesión desde hace 23 años y jefe de bares en el crucero, cuenta que justo terminaba su jornada laboral cuando vio al humo esparcirse por los corredores del barco. “Estaba terminando de recoger unas copas del bar cuando vi una enorme nube de humo. Luego escuché la voz del capitán que daba la orden de ponerse el chaleco salvavidas y ubicar a los pasajeros en la estación de emergencia mientras intentaban solucionar la emergencia”.

Durante más de dos horas, los bomberos de la tripulación trabajaban en apagar el incendio, mientras que el crucero, en medio del mar, perdía la comunicación y se quedaba sin luz, sin agua y sin internet.

“La angustia era tremenda, pero en esos momentos no hubo pánico” dice. “Nosotros como tripulación tenemos la responsabilidad de mantener en calma al pasajero” afirma en un tono tranquilo, con la voz de la experiencia de más de 20 años de carrera. Comenzó en los años noventa como asistente de bar en un crucero de bandera estadounidense, después se desempeñó como bartender en barcos más grandes y era quien preparaba los cocteles a los cientos de pasajeros durante largos contratos que variaban entre 6 y 9 meses.

Durante este tiempo en el que sólo podía comunicarse con su familia por medio de cartas y llamadas de cinco minutos dos veces al mes. Después pasó a ser jefe del bar central y hoy en día es jefe de bares del SeaDream 1, una compañía pequeña de cruceros que, con dos líneas de barcos, cuenta con una capacidad de 120 pasajeros.

Son muchas las veces las que Francisco ha sentido el balanceo del barco en medio de gigantes olas en una tormenta. En las que ha escuchado el estruendo de los platos al caer y ha visto a las copas del bar deslizarse entre las mesas. Sin embargo, ésta ha sido la primera vez que ha vivido en carne propia la angustia de una emergencia a bordo. Hasta ahora solo las había experimentado en simulacros y capacitaciones que cada semana la compañía, por norma general, les obliga a cursar. “Quizás sea gracias a eso que, afortunadamente, el accidente no pasó a mayores” asegura.

Hacia las seis de la mañana, la guardia costera llegó al lugar y evacuó en botes salvavidas a 65 de los 95 tripulantes. Los otros 30, incluido el capitán, permanecieron en el barco hasta ser remolcado a costa.  Después los subieron a un ferry y allí permanecieron hasta llegar al puerto de Nápoles. A las dos de la tarde comenzaron a descender en tierra, primero los pasajeros y después los miembros de la tripulación.

Luego los pasajeros fueron trasladados a Roma y la tripulación fue hospedada en un hotel en Nápoles. Aún se desconocen las causas del accidente, aunque personal de la tripulación sugiere que fue debido a que le cayó aceite a una de las máquinas del barco. La ruta de viaje que comenzaba el sábado se canceló, las causas del accidente están sujetas a investigación y el barco se encuentra en reparación. 

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