El desertor del ejército de EEUU que encontró al amor de su vida en Corea del Norte

Como prisioneros, fueron obligados por el gobierno norcoreano a casarse, pero poco a poco se enamoraron intensamente.

AFP

Charles Jenkins llegó a Corea del Norte una helada noche de enero en 1965, cuando desertó del ejército de Estados Unidos mientras se desempeñaba como sargento en la guerra contra Corea del Sur. Su plan era pedir asilo en la embajada rusa y retornar a su país en un intercambio de prisioneros.

Jenkins sabía que desertar era peligroso, pero nunca se imaginó lo que iba a suceder después. Según lo reveló la BBC, el joven había escrito que “no entendía que el país en el que buscaba refugio temporal era literalmente una prisión gigante y demencial; una vez que alguien va allí, casi nunca logra salir”.

Cuando llegó, fue encarcelado junto con otros tres soldados estadounidenses que habían desertado tres años atrás. Según Jenkins, sus captores los obligaban a estudiar la ideología Kim II-sung durante diez horas diarias, mientras los hombres recibían palizas y abusos. 

En 1972, los desertores fueron declarados ciudadanos norcoreanos, pero tuvieron que casarse forzosamente con prisioneras extranjeras. Le puede interesar: En Italia vive toda una familia que no siente dolor

Para Jenkins, Corea del Norte estaba llevando a cabo un programa en el que los niños de apariencia occidental sirvieran como agentes espías encubiertos, por esta razón emparejaban a los prisioneros de otros países.

Hitomi Soga, quien se convirtió en la esposa de Jenkins, fue secuestrada por norcoreanos en su isla natal Sado, Japón, con el fin de desempeñarse como maestra para enseñarles japonés a los espías del país.

En 1980, la pareja se casó. Según la BBC, “los recién casados no tenían nada en común más allá de un odio apasionado por Corea del Norte. Pero poco a poco se fueron enamorando”. De su unión nacieron dos hijas y floreció entre ellos un sentimiento de compañía y unión.

Años después, en el 2002, el líder de Corea del Norte accedió a que cinco sobrevivientes de los secuestros a ciudadanos japonenes fueran devueltos a su ciudad natal en una visita de 10 días. Soga estuvo entre ellos, quienes nunca retornaron de nuevo a Corea del Norte. Lea también: Estados Unidos acusa a Corea del Norte del ciberataque WannaCry

La familia quedó afligida con la ausencia de Soga, sin embargo, Jenkins sabía que, si iba hasta Japón para verla, lo más probable era que los militares estadounidenses lo extraditaran a su país y la deserción se pagaba con cadena perpetua en Estados Unidos.

Dos años después, la pareja encontró la alternativa de reencontrarse en Indonesia, país que no tiene tratado de extradición con EEUU. Sin embargo, al pisar terreno ajeno a Corea del Norte, Jenkins decidió arriesgarse y entregarse al ejército americano.

Después de cumplir una sentencia de 25 días, Jenkins fue liberado por su buen comportamiento y por la información que le propició al gobierno estadounidense sobre Corea del Norte.

La familia se mudó nuevamente a Japón, lugar en el que los miembros reconstruyeron su vida, hasta que el pasado lunes Charles Jenkins falleció.

Jenkins fue el único de los cuatro desertores de los años 60 que pisó tierras por fuera de Corea del Norte otra vez.