El dolor y las emociones

El dolor crónico puede limitar sus actividades cotidianas y dificultar su trabajo. También puede afectar la manera de vincularse con los amigos y los miembros de la familia. Por eso, las personas más cercanas son fundamentales a la hora de enfrentar un dolor emocional o físico, o cuando usted no pueda hacer las cosas que normalmente hace.

El estrés puede aumentar la presión arterial. / Getty Images
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Con frecuencia, esto da como resultado sentimientos indeseados, como frustración, resentimiento y estrés, los cuales pueden empeorar el dolor físico.

“El dolor emocional, aunque sea solo emocional, puede que también afecte otras partes del cuerpo, haciendo que se manifieste como un dolor físico”, asegura el doctor Santiago Rojas, médico, especialista en cuidados paliativos oncológicos y en terapias complementarias.

“Las personas con dolor crónico evitan actividades como el ejercicio y la interacción social, haciendo que estas acciones contribuyan a que sus emociones negativas se conviertan en emociones aún más negativas. Es importante recordar que realizar actividad física y compartir con otros ayuda a liberar energía acumulada y distraerse”, añade el doctor.

Asimismo, según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la mente y el cuerpo trabajan juntos y no se pueden separar. La forma como la mente controla los pensamientos y las actitudes afecta la manera como su cuerpo controla la molestia.

“El dolor en sí y el miedo a este pueden llevar a que usted evite tanto las actividades físicas como sociales. Con el tiempo, esto lleva a menos fuerza física y a relaciones sociales más débiles. También puede causar mayor falta de funcionamiento y dolor”, asegura Medline Plus.

Solo el estrés, por ejemplo, puede aumentar la presión arterial, incrementar nuestra frecuencia respiratoria y cardíaca, y causar tensión muscular, entre otras cosas. Estas emociones son difíciles para el cuerpo. Pueden conducir a fatiga, problemas para dormir y cambios en el apetito.

“El estrés no solo nos hace sentir terriblemente a nivel emocional, sino también exacerbar cualquier condición de salud que se pueda pensar”, dice Jay Winner, autor de Take the Stress Out of Your Life y director del Programa de Manejo del Estrés para Sansum Clinic en Santa Bárbara, California.

Por su parte, Louise L. Hay, escritora y oradora estadounidense, considerada una de las figuras más representativas del movimiento del nuevo pensamiento y una precursora de los libros de autoayuda, en su libro Tú puedes sanar tu vida habla de cómo las emociones mal gestionadas se convierten en enfermedades, muchas de ellas muy graves. “Si escuchas a tus emociones, si perdonas, si amas, si agradeces… todas tus emociones enquistadas desaparecerán”, asegura.

Hay incluso se atreve a defender, por su historia personal, que el cáncer tiene una causa emocional y psicológica, cuya base es que no aceptamos alguna situación o incluso no nos aceptamos a nosotros mismos.

Sin embargo, son muchas las teorías y las experiencias. Por lo tanto, recuerde que es fundamental acudir a un experto para combatir cualquier dolor físico o emocional.

Un tipo común de terapia para las personas con dolor crónico, por ejemplo, es la terapia cognitiva conductual. Y buscar la ayuda de un terapeuta puede servir para:

- Aprender cómo tener pensamientos positivos.

- Reducir el miedo al dolor.

- Fortalecer relaciones importantes.

- Desarrollar un sentido de liberación con respecto a su dolor.

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2019-10-09T06:02:46-05:00

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