El empleo detrás de la casa ordenada

Detrás del piso brillado, el almuerzo servido caliente y la ropa planchada de muchos hogares hay una persona.

En promedio trabajan más de 60 horas a la semana. / Archivo

 Una trabajadora que hace parte de las 710.000 personas que se dedican a esta actividad en Colombia, donde 95% de los casos son mujeres, según explica la Agencia de Información Laboral en el marco de la semana Internacional del Trabajo Doméstico.

Sólo el 13,29% de ellas están afiliadas a una administradora de riesgos laborales (cuando son independientes la cifra se reduce a 0,09%) y en 2014 el Ministerio del Trabajo y la Federación de Aseguradores Colombianos reportaron 1.444 accidentes de trabajo, pero únicamente 22 enfermedades laborales fueron registradas.

La cuestión, más allá de las cifras, habla de un empleo que no termina de ser reconocido, por lo que es casi imposible identificar los riesgos asociados a él. En su mayoría, las trabajadoras domésticas tienen jornadas mayores a ocho horas, si no son internas suelen tener doble jornada, y si lo son, los períodos de trabajo se extienden hasta las 24 horas.

A veces, explica la Agencia de Información Nacional, se establece tal relación de afecto entre la empleada y los miembros de la casa donde trabaja que eso se usa como excusa para no reconocerle los derechos laborales. Así, el salario se termina pagando en especie, comida, vivienda y habitación, como si la trabajadora debiera cierta “lealtad” a quienes la están contratando.

Entre los problemas de seguridad social y salud que pueden afectar a las trabajadoras domésticas están las jornadas laborales, el tipo de trabajo al que se enfrentan y el estrés que puede causar el ambiente laboral, explica la Escuela Nacional Sindical (ENS).

En promedio, las trabajadoras laboran más de 60 horas semanales, incluyendo el sábado. De hecho, según la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo, realizada en 2014, las mujeres trabajaron más de 13 horas diarias y en el rango de 25 a 45 años extendieron su horario hasta 17 horas.

Está demostrado que el contenido del trabajo, por otra parte, implica cargas físicas que producen problemas lumbares, del túnel carpiano o dolores musculares y esqueléticos. Esto sin contar que se enfrentan a los riesgos laborales comunes como caídas, quemaduras, intoxicaciones y heridas.

Finalmente, las múltiples responsabilidades y tareas de las que se deben encargar en un hogar, sumadas a que no tienen control de su tiempo y a la desvalorización servil, pueden terminar por crear un ambiente laboral de estrés que se traduce en fatiga mental.

Por esto la ENS hace un llamado para que se hagan estudios nacionales sobre el estado actual de este empleo y se cree una regulación más estricta de sus jornadas laborales, pues, al ser un empleo que tiene lugar de puertas para adentro de la casa, su reglamentación necesita de un mayor número de inspectores.

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