El mito Kennedy

Luego de cinco décadas de su magnicidio, el expresidente Kennedy sigue siendo una figura admirada dentro de la política y la sociedad norteamericana.

Proveniente de una de las élites políticas y sociales estadounidenses, John F Kennedy ingresó al mundo de la política a los 29 años, cuando fue elegido diputado del Partido Demócrata. Seis años después, se convirtió en senador del estado de Massachusetts, donde apoyó políticas para mejorar las condiciones de las personas de la tercera edad y la clase trabajadora.

En 1961 llegó a la presidencia estadounidense, venciendo a Richard Nixon con más de 34 millones de votos y llamando la atención de las masas y la opinión pública. Según Sandra Borda, Directora de Estudios Estadounidense (CEE) del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Los Andes, "el presidente era visto como un hombre apuesto y elocuente. La gente empezó a generar empatía hacia él y su familia porque se convirtió en un referente social para ser alcanzado".

Además de recordar con cariño y admiración a este exmandatario por la lucha de los derechos civiles y la inclusión racial de las minorías y los movimientos sociales que surgían en los años 60, al pensar en el mandato de John F Kennedy, es inevitable remitirse a su política externa, la llamada Alianza Para el Progreso (ALPRO).

Este plan de política pretendía mejorar las relaciones y ayudar económica, social y políticamente a Latinoamérica para combatir al comunismo a través de una alternativa distinta al uso de la fuerza y la militarización. Sin embargo, para la docente Borda, la Alianza Para el Progreso no tuvo el resultado que se esperaba en América Latina. "Si bien es un intento por tratar a la región de una manera distinta, no funcionó porque el programa se interrumpió y los recursos no fueron bien invertidos".

Aunque no tuvo un éxito rotundo, Colombia también se vio beneficiada con dicha política exterior. En 1961 John F Kennedy visitó Bogotá para inaugurar la localidad que hoy lleva su apellido. Fue recibido por medio millón de personas y habló personalmente con el entonces presidente Lleras, lo cual propició un mayor acercamiento entre Estados Unidos y Colombia.

Como manifiesta Borda, "La Alianza Para el Progreso permitió consolidar a Latinoamérica como una región estratégica para EE.UU. Lo que hace Kennedy es afianzar los lazos y generar una diplomacia mucho más activa y profunda con los países latinoamericanos".

A pesar de las intenciones por mejorar las políticas y el posicionamiento de EE.UU en el mundo, los esfuerzos del presidente Kennedy se vieron truncados el 22 de noviembre de 1963. Mientras recorría la Plaza Dealey en la ciudad de Dallas y saludaba a una multitud de personas, se escucharon disparos en tres ocasiones. De estos, fue el segundo disparo el que hirió la garganta del primer mandatario y el último el que cayó sobre la cabeza del presidente a las 12:30 pm. Media hora después, fue declarado muerto.

Luego de investigaciones hechas por la Policía del estado de Dallas, la Comisión Warren y el FBI, se dio por sentado que el asesino había sido Lee Harvey Oswald quien siempre negó haber realizado los disparos y antes de que pudiera ser condenado, fue asesinado.

Sin embargo, medio siglo después del polémico magnicidio que conmocionó a Estados Unidos se tienen dudas sobre la autoría del crimen del lider político que para las tres cuartas partes de este país es visto como el presidente más destacado según la última encuesta Gallup. Según dice Sandra Borda,"la democracia estadounidense siempre se ha visto como una de las más estables, institucionalizadas, participativas y representativas. Lo que hace el magnicidio es traer la violencia al ejercicio de la político y durante aproximadamente una década la violencia es una herramienta que utilizan los sectores más radicales de Estados Unidos para prevenir las transformaciones típicas que hacen los movimientos sociales en la búsqueda de sus derechos civiles".

Pero lo que muchos se preguntan es qué hubiera pasado si el mandatario no hubiera sido asesinado. En cuanto a esto, la directora del Centro de Estudios Estadounidenses afirma que "Kennedy hubiese seguido una política exterior mucho más desmesurada y menos proclive a la utilización de la fuerza. Estaría enfocado en el uso de medidas preventivas, sin embargo, es muy difícil saber qué hubiese sucedido en realidad".

Con aciertos y errores, es recordado y tomado como referente para la vida política de Estados Unidos. "Es un símbolo en el país, un presidente en condiciones de inspirar porque cada vez es más difícil encontrar figuras políticas que inspiren a las masas. Hay personas que comparan el Kennedy de ese entonces con el Obama de la primera elección por la capacidad de atraer electorado joven, que siempre es muy reacio a votar en Estados Unidos", manifiesta Borda.

Una de sus frases más recordadas es motivo para crea material en honor a su vida y su trágica muerte: "Y así, mis compatriotas estadounidenses, no pregunten lo que su país puede hacer por ustedes, pregunten qué pueden hacer por su país. Mis conciudadanos del mundo: no pregunten no lo que Estados Unidos puede hacer por ustedes, sino qué podemos hacer juntos por la libertad del hombre". John Fitzgerald Kennedy ha inspirado la creación de más de 40.000 libros, la realización de películas y documentales y la recordación de la vida y muerte de un líder que pasó a la historia como símbolo de política de todo un país.

Para conmemorar la fecha, el presidente Obama y expresidente Bill Clinton visitaron el Cementerio Nacional de Arlington, en inmediaciones a Washington. Allí el actual mandatario estadounidense entregó la Medalla Presidencial de la Libertad, que precisamente creó el presidente Kennedy. Por otro lado, en la plaza Dealy en Dallas, se estima que aproximadamente 5.000 personas se reúnan para desarrollar una ceremonia en torno a la memoria de Kennedy.

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