El nuevo negocio que se inventaron en Estados Unidos: cobrar por pasear cabras

Desde hace tres años en California cobran US$45 por caminar detrás de estos animales.

Los paseos silenciosos de meditación con cabras cuestan 45 dólares Tomada del Facebook de Angeles Crest Creamery

Las cabras son “expertas en meditación”, porque siempre están en el presente, no piensan en el futuro ni en el pasado, por eso hay ciudadanos de California que pagan por pasear sin celular un par de horas detrás de estos animales.

El nuevo negocio que se inventaron en Estados Unidos parece ser el de pastorear un rebaño de cabras. Lo hacen en California, en la ladera norte del bosque nacional de Los Ángeles, en las montañas de San Gabriel.

La pastora Gloria, quien hace tres años montó este negocio, aunque ella no lo llama negocio, más bien, lo considera como "un proyecto de investigación sobre la vida sostenible en el campo" sostiene en un artículo publicado por el periódico El País que sus “paseos silenciosos de meditación" con cabras cuestan US$45 ( unos $130.000 colombianos).

La idea que fundamenta todo el plan de pasear con cabras radica en: usar técnicas y conceptos de atención plena, que provienen de una práctica japonesa llamada shinrin-yoku o "baño en el bosque", bajo la cual quienes la practican se volverán a conectar con sus sentidos y con la relación con su entorno. "No guiaré la meditación. ¡Las cabras son nuestros facilitadores de meditación!", la declaración se ve en una publicación oficial de Angeles Crest Creamery, el nombre de este negocio. En el que también hay opción de hospedarse, el costo por noche es de $283.000 colombianos, se puede reservar por páginas como Airbnb.

La idea se puede ver como algo extraño, pero no tanto si se compara con las diferentes partes de Colombia, en donde existen fincas para que las personas paguen por abrazar vacas, patos o cerdos. Lo anterior, no se aleja tanto del negocio de pagar por pasear cabras. Los grupos no superan los 38 animales (37 hembras y un macho). En la cuenta oficial de Facebook de este rancho recreativo, Gloria posa con varias de ellas.

 

La dueña del rebaño contó que cuando suelen nacer muchos cabritos machos se los come, esto porque quiere controlar el crecimiento del rebaño y el impacto que causan en el monte. “Desconectarse del mundo, del mundo virtual”, esa es la intención de estos paseos cuenta su inventora.

“Un truco para evitar pensar es centrarse en uno de los sentidos”, aconseja la pastora, quien asegura, que la mejor forma es estar “con los ojos cerrados y oír el masticar de las cabras, el cual es un sonido relajante, como de lluvia”, y así, oyendo como mastican estos animales, o viendo cómo se persiguen entre sí, es que hará que quienes paguen logren desconectarse del mundo.

Sin embargo, existe una opción para quienes no cuentan con lo que vale el valor del tiquete, por esto, a las personas que les comuniquen con anticipación que desean caminar junto a cabras, su dueña Gloria, a cambio de un trabajo en la finca, los dejará vivir esta experiencia.

La meditación o la desconexión, en algunos de esos dos casos, está la importancia de pagar por pasear más de dos horas detrás de estos animales.