El nuevo papa, descrito en sus palabras

En Colombia ya se consiguen dos biografías de Francisco: una es un buen retrato periodístico de Jorge Mario Bergoglio y la otra un compendio de su pensamiento religioso.

El papa Francisco se convirtió rápidamente en figura de interés mundial y las editoriales buscan capitalizar el carisma de este personaje, el argentino Jorge Mario Bergoglio, el primer sumo pontífice de América Latina. Según las biografías que sobre su vida empiezan a circular, un gran pastor de los pobres y una muy buena persona que nadie sabe cuánto lo dejarán hacer para superar la crisis de la desprestigiada iglesia católica.

Una, titulada “Sobre el cielo y la tierra. Las opiniones del papa Francisco sobre la familia, la fe y el papel de la Iglesia en el siglo XXI”, es casi doctrinal, como para convento o seminario ero deja entrever su perfil espiritual y su posición de religioso adaptado a los nuevos tiempos del mundo. Sin embargo, se torna tediosa porque es una eterna entrevista con su amigo el rabino y doctor reconocido en Argentina Abraham Skorka. En todo caso, es un documento válido de sus discurso espiritual, editado por el sello Debate.

La biografía más interesante, hasta ahora, es ‘El Jesuita’ (Vergara Editores), escrita por los periodistas Sergui Rubin, argentino, y Francesca Ambrogetti, italiana. Fue publicada en 2010 y actualizada y reeditada por Vergara con motivo de la elección del cardenal austral. Cuenta la historia de la familia italiana Bergoglio desde que desembarca en el puerto de Buenos Aires hasta que descubre que uno de los suyos será un gran sacerdote. Para que se hagan una idea del contenido, desde lo más mundano hasta su doctrina y su cuestionada cercanía a la dictadura, aquí tienen las mejores citas, basadas en sus testimonios:

HUMANO:

“Una de las cosas que siempre les pregunto, en la confesión, a los padres jóvenes, es si juegan con sus hijos”.

“Pasé 70 años y el hilo que queda en el carretel no es mucho. No voy a vivir otros 70 y empiezo a considerar que tengo que dejar todo”.

RELIGIOSO:

“Lo que estaba claro era mi vocación religiosa. L final, después de pasar por el seminario arquidiocesano de Buenos Aires, entré a la Compañía de Jesús atraído por su condición de fuerza de avanzada de la Iglesia”.

PENSADOR:

“Leía ‘Nuestra Palabra y Propósitos’, una publicación del Partido Comunista y me encantaban todos los artículos de uno de sus conspicuos miembros y recordado hombre del mundo de la cultura, Leónidas Barletta, que me ayudaron en mi formación política. Pero nunca fui comunista”.


EDUCADOR:

“Suelo decirles a los curas que cuando estén en el confesionario no sean rigoristas ni ‘manga ancha’”.

‘“Y entonces, padre, ¿qué debemos hacer?”, me preguntan. Y les respondo: “Ser misericordiosos’”.

“Cuando se quita autoridad se quita un especio de crecimiento. Autoridad viene de augere que quiere decir hacer crecer. Tener autoridad no0 es ser una persona represora”.

EL PASTOR:

“Una vez me decía un sacerdote muy sabio que estamos frente a una situación totalmente opuesta a la que plantea la parábola del pastor, que tenía 99 ovejas en el corral y fue a buscar a la que se perdió: tenemos una en el corral y 99 que no vamos a buscar”.

“El pastor que se encierra no es un auténtico pastor de ovejas, sino un ‘peinador’ de ovejas, que se pasa haciéndole rulitos, en lugar de ir a buscar otras”.
“No podemos permanecer en un estilo ‘clientear’ que, pasivamente, espera que venga ‘el cliente’, el feligrés, si no que tenemos que tener estructuras para ir hacia donde nos necesitan, hacia donde está la gente”.

“Juan XXIII también era un pastor que salía a la calle. Siendo patriarca de Venecia, solía bajas a las 11 a la Plaza de San Marcos a cumplir con el llamado ‘rito de la sombra’, que consiste en ponerse a la sombra de un árbol o de un tabique de los bares y tomarse un vasito de vino blanco y conversar unos minutos con los parroquianos”.

POLÍTICA:

“La cuestión es no meterse en la política partidaria, si no en la gran política que nace de los mandamientos y del Evangelio. Denunciar atropellos a los derechos humanos, situaciones de explotación o exclusión, carencias en la educación o en la alimentación, no es hacer partidismo”.

IGLESIA:

“Cuento una anécdota. Un seminarista de concepciones ideológicas extremas se ordena sacerdote. A los pocos días tiene que dar la Primera Comunión a niñas de un colegio de monjas. ¡Qué cosa más linda que hablarles de la belleza de Jesús! Pero no: antes de la comunión recordó las condiciones para recibirla: ayuno de una hora, estar en gracia de Dios y… ¡no usar métodos anticonceptivos! Eran todas niñas vestidas de blanco y les enrostró la contracepción”.

“La batalla contra el aborto la sitúo en la batalla a favor de la vida desde la concepción hasta la muerte digna y natural”.

“En verdad, la Iglesia siempre impartió educación sexual, aunque acepto que no siempre lo hizo de un modo adecuado”.

“Si hay un cura pedófilo, es porque lleva la perversión desde antes de ordenarse. Por eso hay que tener mucho cuidado en la selección de los candidatos al sacerdocio”.
“Muchos curas no merecemos que crean en nosotros”.

SU PAÍS:

“La Argentina vive una situación de pecado, porque no se hace cargo de la gente que no tiene pan, ni trabajo”.

DEPORTISTA:

“De joven, practicaba el básquet, pero me gustaba ir a la cancha a ver fútbol. Íbamos toda la familia, incluida mi mamá a ver a San orenzo, el equipo de nuestros amores”.

MELÓMANO:

“Me gusta muchísimo el tango. Es algo que me sale de adentro. Lo bailé de joven, aunque prefería la milonga”.

PARROQUIAL:

“Soy porteño y fuera de Buenos Aires no sé hacer nada”.

DICTADURA:

“Saqué del país, por Foz de Iguazú, a un joven que era bastante parecido a mí con mi cédula de identidad, vestido de sacerdote y, de esa forma, pudo salvar su vida. Además, hice lo que pude con la edad que tenía y las pocas relaciones con que contaba, para abogar por personas secuestradas. Llegué a ver dos veces al general (Jorge) Videla y al almirante (Emilio) Massera. En uno de mis intentos de conversar con Videla, me las arreglé para averiguar qué capellán militar le oficiaba la misa y lo convencí para que dijera que se había enfermado y me enviara a mí en su reemplazo. Recuerdo que oficié en la residencia del comandante en jefe del Ejército ante toda la familia de Videla, un sábado a la tarde. Después, le pedí a Videla hablar con él, siempre en plan de averiguar el paradero de los curas detenidos”.
 

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