El papel de la vida de Katherine Porto

A propósito de Expofitness, que se celebrará este fin de semana en Medellín, la actriz y ahora coaching angelical, estará presente con su marca de té Matchamor y ofrecerá una charla sobre rituales de amor propio en el evento. Esta nueva faceta es el mejor papel que ha interpretado en su vida.

Katherine Porto estará presente en la séptima versión de Expofitness que se celebra este fin de semana en Medellín. Cristian Garavito - El Espectador

Seguramente a muchos colombianos el nombre de Katherine Porto les suena por los personajes que la han visto interpretar en diferentes novelas y por el rol de presentadora que ha desempeñado en reconocidos programas de televisión. La han visto en el rol de villana, de antagonista, de mujer trabajadora e incluso en su faceta de madre, pero pocos saben que en este momento Katherine está desempeñando el mejor papel de su vida: ocuparse de ella misma.

¿Quién es Katherine Porto más allá de la reconocida actriz?

Soy mucho más que eso. Mi nombre me lo dieron mis padres, y ser actriz es mi profesión, pero mi profesión no me define. Yo no soy solo la modelo, la actriz exitosa o la sex symbol como muchos me ven. De hecho, hubo una época en la vida donde me sentí triste y vacía a pesar de que tenía fama, dinero, amigos y todo lo que la gente cree que es felicidad. Pero cuando llegaba a mi casa sentía algo feo al punto de caer en depresión, me quería morir, no le encontraba sentido a la vida, empecé a tomar pastillas. Vivía con ansiedad, me volví bulímica, agredí mucho mi cuerpo. En ese momento entendí que cuando uno quiere cambiar, el universo se encarga de hacerlo. Empecé a ocuparme de mi.

Salir de una situación así exige de un trabajo interno muy fuerte, ¿cómo lo logró?

Fue una época muy difícil porque era un sacudón que me estaba dando la vida. Llegó la soledad y yo no sabía qué hacer conmigo, tuve que empezar a mirar quién soy yo, y en esa angustia apareció una persona que me guio. Empecé a estudiar, encontré un libro de ángeles y quise conocer más de ellos, y a medida que pasaba el tiempo me iba sintiendo mejor.

Yo no creo en las religiones, mi religión es el amor basado en el respeto de mí hacia mí y de mí hacia ti sin hacerle daño a nadie. Para mí todos somos uno, solo que hay un poder superior que cada quien ha decidido llamar Dios, Buda, universo o de otra manera. Y en esa búsqueda encontré que, al hacerme cargo de mí, de mis temores y de mis miedos, ese casete de lo aprendido durante los primeros siete años de vida que se va repitiendo como un patrón se rompe cuando despertamos a la conciencia. Es un proceso muy duro que exige mucho trabajo personal. Todos los días debemos estar trabajando en nuestros patrones de conducta.

¿Fue ese proceso el que la llevó a prepararse como coaching angelical?

Realmente siento que los ángeles fueron los que me buscaron a mí. Me salió una película en México y curiosamente tuve mucho tiempo libre y eso no es regular. Así que lo tomé como un regalo porque coincidía con ese momento de caos que estaba viviendo. México tiene un punto energético súper fuerte y allá me certifiqué de coaching angelical. Es como una sanación del alma a través de los cristales, el reiki, los aceites esenciales. Es algo hermoso porque a nosotros todo el tiempo se nos olvida que somos más que el cuerpo físico.

Adicional a esto estudié Kabbalah y empecé a cuidar de mi alimentación. Empecé a hacer ejercicio no para que las personas me vieran guapa sino para sentirme realmente bien. Dejé de usar extensiones de pelo, las pestañas postizas, el maquillaje que me tapaba las pecas; hoy veo las revistas y me sorprendo porque siento que esa no era yo. Cuando hago todo esto encuentro que no sentía ese vacío. Cambió mi relación con mi mamá, empecé a limpiar mi alma y con esto llegaron las bendiciones, me sentía feliz de la nada. Hoy sigo teniendo momentos tristes, pero ya no dependen de cosas externas que vienen de la queja o la crítica.

Hoy veo el ejercicio como la actividad que me activa la serotonina y la dopamina, me hace sentir feliz, entendiendo que la felicidad no es para siempre y que no es constate, pero todo está basado en como yo lo afronto.

¿Cómo pone en práctica ese aprendizaje?

Todo esto lo comparto a través de conferencias y talleres. Empiezo ahorita un taller de amor propio que tiene un detox perdonativo y otra parte que se llama perfectamente imperfecta para que las mujeres se empoderen porque eso no debe venir de los demás sino de uno mismo. Siempre estamos maltratándonos. Son conductas aprendidas que si no se hacen consientes llega un momento en que es imposible vivir con uno mismo. En la medida en que uno empieza a cuidar de uno como una mamá que consiente y revisa al bebé hasta que se calma, va sintiendo que todo retoma el orden. Cuando uno cambia el resto de las cosas también cambian. El cambio es algo que debe venir de uno y no de los demás.

En Bogotá ya tengo un taller y en Expofitness tengo una conferencia en el universo saludable, pues en el mundo hubo un cambio de conciencia que va desde la espiritualidad hasta entender que la comida y el ejercicio impactan en el cuerpo. Hoy estoy en contra de las dietas porque lo importante es tener conciencia del valor de cuidarse. Siempre hay tiempo para uno.

Otro proyecto importante es Matchamor, ¿de qué se trata?

Matchamor son rituales de amor propio y té. Son tés que me han ayudado a evolucionar espiritualmente y me han permitido entender que el té sana, que las hierbas y las plantas sanan. Así que mis productos están enfocados en belleza y salud de adentro hacia afuera. Hay un té, por ejemplo, que se llama Beauty la base es té blanco y cárcamo y sirve para desintoxicar el hígado y cuando tú tienes un hígado sano se nota en la piel. Otro té es el Matcha que tiene tres procedencias (China, Japón y Corea). También hay un detox con té verde, uno que es Power para quienes no les gusta el sabor del matcha pero que igual necesitan energía y un Blue Chill que sirve para la depresión, la ansiedad y para el periodo menstrual, ayuda a regular todo. Todos estos los consiguen en mi tienda online.

Con todo esto, ¿cuál es el mensaje que quiere transmitir a la sociedad?

Mi mensaje es una semillita de conciencia a cuidar de nosotros, a amarnos, respetarnos y protegernos antes de ir a buscar afuera el amor, ese cuento de la media naranja no es más que una mentira. Todos somos seres completos que vinimos al mundo con la misión de transformarnos y ser esos seres que compartan cosas positivas a los demás.

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Marcela Díaz

Actualidad

El papel de la vida de Katherine Porto

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