El poder de Dilma Rousseff

Una influencia que le otorgan los buenos resultados al frente de la octava economía más grande del planeta.

Dilma Rousseff es la mujer más poderosa de toda América y la segunda más poderosa del todo el mundo. La revista Forbes le entrega este lugar de privilegio a la presidenta de Brasil, sólo superada por la canciller alemana, Ángela Merkel. Es una lista de 100 mujeres quienes, de acuerdo con la publicación, extienden su domino en el mundo. Detrás de Rousseff está Melinda Gates, la esposa del multimillonario dueño de Microsoft, y Michelle Obama, la primera dama de Estados Unidos. Así se cierra el top cinco.

El caso de Dilma Rousseff es especial. El escalafón de Forbes se construye a partir de variables como el poder adquisitivo, la presencia mediática y su impacto social. El caso de Merkel es lógico: la buena salud financiera de Alemania la ha posicionado como la dirigente con mayor capacidad de decisión en medio de la crisis económica europea. Sin embargo, la mandataria brasileña ha sobresalido por el buen momento de su país y por sus políticas de gobierno, que no tienen que ver, por ejemplo, con el nivel adquisitivo de Melinda Gates, ni el protagonismo mediático de Michelle Obama.

Dilma Rousseff es poderosa no porque tenga mucho dinero para gastar, ni porque sea una madre de la simpatía. Lo es porque está al frente de la octava economía más fuerte del mundo, la más grande de América Latina y una de las de mayor ascenso en los últimos años. A ella le reconocen el mérito de haber recibido un gobierno con buenos números y haberle dado continuidad desde 2011, después de que el expresidente, Luiz Inácio Lula –a quien muchos reconocen como el gestor del buen momento- la ungiera políticamente para tomar las riendas del Partido de los Trabajadores.

El desempeño de Dilma Rousseff, una antigua guerrillera que ascendió en la política al cabo de los años, economista experta y de enfoque social fuerte, ha sido reconocido incluso por el Fondo Monetario Internacional. En sus dos primeros años de gobierno logró crear cuatro millones de puestos de trabajo, una cifra colosal que actualmente tiene el índice de desempleo de Brasil en 5,5%, el más bajo de toda Suramérica. El reconocimiento es también para su gobierno anterior, desde 2008 ningún otro país en el mundo, proporcionalmente, ha dado tanto trabajo a sus ciudadanos, que equivale a una reducción total del 30% de quienes hace cuatro años estaban desempleados.

Forbes, una de las revistas más célebres de Estados Unidos, reconoce que Rousseff ha sido importante en el apoyo del emprendimiento y del empresariado brasileño para el ascenso económico de Brasil, sin descuidar el aspecto social de un gobierno que ha entregado subsidios a cerca que 15 millones de familias que antes vivían en la pobreza. El buen momento brasileño es, por ende, el buen momento de su presidenta.

Desde que llegó al poder, Dilma Roussef siempre ha formado parte del ‘ranking’. En las dos ediciones anteriores, su nombre apareció en la tercera casilla cuando Merkel continuaba en el número uno, pero el segundo puesto lo ocupaba la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton. No obstante, su salida del cargo hace cuatro meses le representó su retiro del conteo y esto a su vez, significó el avance de la mandataria de Brasil. Hasta el momento, Rousseff no ha dicho nada al respecto, aunque cada vez hay menos dudas de que aspirará a su reelección en 2014.

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