El porno, en realidad, no es una adicción

Neurocientíficos de la Universidad de California en Los Ángeles, revelaron que la reacción del cerebro cuando ve porno no es igual a la que se tiene con el resto de las adicciones.

Al contrario de las demás adicciones, cuando se ve porno las reacciones cerebrales son menores. Por esto, los científicos no la califican como una adicción. / Foto: Patrick Subotkiewiez

Si cada vez que veía porno su conciencia se encendía, porque creía que estaba desarrollando una adicción, puede quedarse tranquilo. Según un estudio realizado por neurocientíficos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), la adicción al porno no es posible a nivel cerebral, pues cuando a las personas se les muestran imágenes eróticas, la reacción normal del cerebro es opuesta a la que tiene con la cocaína, la adicción al tabaco o a apostar.

Normalmente, en los adictos, las reacciones cerebrales aumentan ante el objeto de la adicción. Sin embargo, según lo explica el estudio publicado en la revista Biological Psychology, las personas que ven mucho porno presentan una reducción de estas reacciones.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores reunieron a 122 hombres y mujeres, entre los que se encontraban personas que aceptaban tener problemas para controlar el consumo de porno y otras que lo veían, pero no lo mantenían como una costumbre.

Luego, los pusieron a ver una variedad de imágenes, entre las que se encontraba contenido sexual y no sexual, mientras las ondas de sus cerebros eran monitoreadas por medio de un encefalograma.

Con esto, según lo explica el doctor Dean Sabatinelli, coautor del estudio, en el periódico The Huffington Post, los investigadores pudieron medir el potencial positivo tardío (o LPP por sus siglas en inglés), que refleja la intensidad de una respuesta emocional.

“Esto significa que el cerebro no está sensibilizado a imágenes sexuales, lo cual es muy importante porque cualquier otra comportamiento o substancia que genera adicción, muestra sensibilidad a esta propuesta”, aclaro al mismo medio la doctora Nicole Prause, líder del trabajo. Anteriormente, en otro experimento que había realizado el mismo grupo, los adictos al cigarrillo, apostadores, alcohólicos, entre otros, habían presentado un LPP alto ante el objeto que le generaba la adicción.

Pero, entonces, si a nivel cerebral el porno no funciona como el resto de adicciones, ¿por qué hay personas que luchan contra el deseo de verlo constantemente?

Aunque este comportamiento, cuando es severo, debe ser tratado, los autores del estudio afirmaron que etiquetar el porno como una adicción, ha llevado a que se gaste una gran suma de dinero en tratamientos que no son efectivos. Si el porno es diferente al resto de adicciones, no tendría por qué manejarse igual.

Puede leer el artículo completo en Huffington Post

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