Contenido desarrollado en alianza con la Universidad El Bosque

El reto de construir mejores sociedades

Una de las tareas que generan incertidumbre es elegir carrera y encontrar ese equilibrio entre la demanda, el pago económico y la felicidad que genere. Desde la academia, una mirada holística de dos expertos de la Universidad El Bosque, que direccionan a quienes están “ad portas” de su ingreso.

Julio César Sandoval, Edwin Bohórquez y Antonio Alonso González, durante el conversatorio en la Filbo. Mauricio Alvarado.

¿La carrera que está estudiando va a mejorar la calidad de vida de las personas? ¿Su profesión será de las que en pocos años desaparezca o, por el contrario, será de las que innove e impacte de manera positiva su entorno?

Estos son algunos de los interrogantes que se plantearon durante el conversatorio de la Universidad El Bosque: Carreras del Futuro, en el marco de la Feria del Libro. Expertos de dos áreas del conocimiento explicaron cómo desde las ciencias económicas y la ingeniería se pueden desarrollar estrategias e innovaciones para alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y hacer del mundo un lugar mejor, algo que parece inalcanzable pero que en la realidad se está dando.

Desarrollos que se evidencian con robots que hacen cirugías, ciudades inteligentes, big data e inteligencia artificial, por mencionar algunos avances, son los que van a tomar más fuerza y van a requerir a personas con habilidades en comunicación asertiva, análisis crítico y adaptabilidad.

Este panorama indaga los modelos de educación que actualmente se manejan y, además, pone sobre la mesa la educación técnica y la profesional. Las dos con marcadas diferencias, como lo señala Julio César Sandoval, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad El Bosque: “No compiten, sino que se complementan. En la técnica se adquieren habilidades para trabajar y en la profesional hay más profundidad y desarrollo de habilidades de investigación y pensamiento crítico”.

Pero entre técnica y profesional, lo importante es que quienes están ad portas de ingresar a la universidad tengan claro que lo importante es estudiar. En palabras de Antonio Alonso González, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad El Bosque, “mi mamá siempre me decía: ‘Te pueden quitar el trabajo, la casa, incluso tu novia, pero nunca lo que tienes en tu cabeza’, por eso siempre ha sido mi prioridad estudiar y formarme”.

Y es que la educación es una puerta para que las personas tengan la oportunidad de desarrollarse profesionalmente y alinearla con su propósito de vida.

Una de las ventajas que hoy tienen quienes quieren acceder a la educación superior es que pueden realmente buscar una carrera que les genere felicidad, los apasione, incluso que en momentos de dificultad puedan decir es lo que quiero y voy a darlo todo para ser el mejor.

No como antes, cuando se movían por las motivaciones de los padres y terminaban frustrados desempeñándose en lo que les tocaba. “Nosotros invitamos a los estudiantes de últimos años de colegio a que hagan un ejercicio de prospectiva de cómo se verían en un futuro, si les gusta un ambiente empresarial, si les motiva crear su propia empresa, si tienen deseos de crear e innovar, de diseñar y crear dispostivos, modelos o procesos que impacten de manera positiva a la humanidad, lo importante es que les apasione", señala Julio César Sandoval

Elegir carrera contrastando información da la posibilidad de tomar mejores decisiones e incluso se puede corregir sobre la marcha. “Siempre estamos a tiempo de corregir. Lo importante es identificar sus excelencias, lo que genuinamente se hace bien”, afirma Antonio Alonso González.

El experto añade que la decisión también debe ir con la demanda del mercado y alinearla con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que buscan mitigar la pobreza, cuidar el planeta y mejorar la calidad de vida. Y como nos referimos a las carreras del futuro, hay que potenciar las ingenierías y las ciencias económicas.

La ingeniería tiene como esencia aplicar las ciencias básicas como las matemáticas, la física y la química en la conceptualización, diseño y operación de dispositivos o procesos que impacten de forma positiva en la sociedad.

Con estas características y los elementos que la componen, “podemos afirmar que la ingeniería forma parte de las carreras del futuro, porque busca mejorar la calidad de vida y es capaz de innovar para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, señala el decano Sandoval.

Pero la realidad también muestra que están apareciendo nuevas ocupaciones como youtubers, gamers y “hackers éticos”, aunque hoy la academia no tiene proyectos desarrollados para formar profesionales en estos campos y que, además, de representar una oportunidad para la universidad, es un reto que dibuja una hoja de ruta que abarque temas de cultura, ética y adaptabilidad.

Esta última, una de las más importantes en tiempos que se caracterizan por la turbulencia. En palabras de Antonio Alonso González, “se debe tener claro por dónde se empieza, pero uno no sabe por dónde lo va a llevar la vida, por eso se debe ser flexible con el entorno y ser capaz de enfrentar las situaciones que traiga la vida utilizando todas las herramientas que se adquieren”.

Habilidades y herramientas en las que juega un papel importante ese espíritu de emprendimiento. Aunque no todas las personas lo tienen, sí están en la capacidad de explorar y validar para que desde sus empresas puedan generar valor y mejorar la calidad de vida de las sociedades.

La hoja de ruta está trazada. Innovación, adaptabilidad y un espíritu apasionado es lo que se necesita para lograr esos Objetivos de Desarrollo Sostenible y la academia cuenta con las herramientas para formar esos profesionales que necesita el mundo.

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Redacción Especiales

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El reto de construir mejores sociedades

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