El trágico final de una madre que asesinó a su hija con discapacidad

Al creer que estaba muriendo de cáncer, Bonnie Liltz intentó suicidarse en 2015 envenenándose junto a su hija. Ella sobrevivió y fue condenada por homicidio.

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Bonnie Liltz debía regresar el lunes a una cárcel de Chicago, en Estados Unidos. Estaba pagando una condena de cuatro años por asesinar en 2015 a su hija en condición de discapacidad. Sin embargo, la mujer fue hallada muerta el sábado en su apartamento, en lo que parece un suicidio.

La hermana de la mujer fue quien la encontró inconsciente en la cama y llamó a la línea de emergencias. “Dejó una carta en la que dijo que nos amaba mucho y que lo lamentaba, que ella simplemente no podía volver a ese lugar”, detalló la familia a CNN.

“Ella (Liltz) salió a almorzar con su papá el viernes y habló conmigo esa tarde. Tuvimos una linda conversación”, relató su abogado a CNN. “Después fue a la casa de su mamá. Su madre y su hermana viven juntas. Ella les dijo que iba a ver una película y a almorzar con un amigo. Regresó a casa y no contestó ninguna llamada. Su hermana fue hasta allá (al apartamento) y la encontró”, agregó.

Aunque aun no se tiene certeza de las causas del fallecimiento, todo apunta a un suicidio. Litz fue sentencia por drogar y matar a su hija de 28 años, quien padecía una parálisis cerebral debido a una convulsión a los 2 años de edad.

Los hechos ocurrieron hace dos años, Litz tenía cáncer y una mañana de mayo se despertó con un fuerte dolor abdominal, ensuciándome involuntariamente. Temblaba y sudaba sin control. Enfrentaba problemas de salud y un gastroenterólogo le anunció que sus intestinos podrían fallar. Así que creyó que estaba muriendo.

“La idea de que ella (Courtney) tuviera que vivir en un instituto por el resto de su vida fue más grande de lo que pude soportar”, aseguró Liltz ante la corte. Así que la madre mezcló varios medicamentos, los disolvió en agua y se los suministró a su hija. Ella tomó la misma dosis en una copa de vino. También dejó una nota de suicidio escrita a mano en la que se leía: “No puedo dejar a mi hija atrás, ella es mi vida”.

Un miembro de la familia alcanzó a encontrar a las mujeres inconscientes y fueron llevadas a un hospital. La hija falleció y la madre recuperó la conciencia una semana después. 

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