El “Transmilenio” de México, entre avances y retos

Los sistemas de transporte masivos en el mundo parecen enfrentar las mismas dificultades. El Metrobús, de México, cumple una década y es ejemplo de múltiples retos.

La imagen de la gente apretujada en la puerta de la estación, evitando su cierre y a la espera de un puesto en el próximo bus no es exclusiva de Bogotá. En el Metrobús de Ciudad de México (que cumple 10 años) se repiten a diario las imágenes y las quejas que se escuchan en la capital colombiana. Con esto sencillamente parece ratificarse la frase que indica que los sistemas masivos de transporte son víctimas de su propio éxito.

 

Al menos, así lo expone un artículo del diario Excelsior de México, en el que se hace el balance del décimo aniversario de Metrobús. Una de sus conclusiones es que creció como ningún servicio de transporte público articulado de la ciudad, lo que ha generado que la congestión de pasajeros en las estaciones, especialmente en las horas picos, se convierta en el principal dolor de cabeza del sistema.

 

Metrobús arrancó operaciones el 19 de junio de 2005 con su primera línea, con 213 buses y una extensión de 30 kilómetros. Desde entonces, ha crecido rápidamente. Hoy tiene cinco línea y 105 kilómetros de carriles exclusivos. Al día moviliza al menos un millón de pasajeros, de los cuales casi la mitad usan la troncal más antigua. Una cifra concreta: en estos 10 años, 1.556 millones de personas han usado este método de transporte.

 

Su director, Guillermo Calderón, en entrevista con el diario mexicano, resaltó las bondades del sistema y señaló que ese medio de transporte transformó por completo la forma en cómo se mueven los mexicanos. “En estos 10 años Metrobús le ha cambiado el rostro a la movilidad de la ciudad. Es el proyecto de mayor y más rápida expansión en su tipo en el mundo. Ni Brasil ni Colombia han crecido a las tasas que lo hemos hecho. Estamos a la par de Transmilenio en extensión y este año, con la Línea 6 tendremos 125 kilómetros y seremos el sistema más extenso que existe en el continente”, destacó.

 

Sin embargo, el éxito del que habla Calderón también trae dificultades. Durante esta década, a la par con el crecimiento de la red del sistema, ha crecido la cantidad de usuarios e, incluso, ha superado su capacidad. Esto se ha traducido en aglomeraciones y en mayor tiempo de espera de la gente para abordar un articulado. Superar la congestión en las estaciones y en los buses, especialmente en las horas pico (igual que en Bogotá) se ha convertido en el principal reto.

 

Calderón reconoció que a lo largo de los 10 años, el sistema ha tenido aprendizajes que se reflejan en la planeación de las nuevas líneas, en las que se privilegia la calidad del servicio y la eficiencia de la infraestructura. “Hemos avanzado mucho en las especificaciones de la infraestructura. Ya tenemos medidas las estaciones para que no nos queden nunca chicas. Aprendimos sobre la resistencia de los pavimentos y modificamos la especificación y, sobre todo, incorporamos tecnología”, puntualizó.

 

Actualmente, se construye la sexta línea, que tiene un avance de obra de 66% y estaría lista en septiembre.

 

 

 

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