El yoga, aliado sexual

La tradicional práctica hindú ayuda al aumento del deseo, a tonificar los órganos reproductivos y prevenir y curar la eyaculación precoz.

Tener una vida sexualmente activa y placentera es fundamental en las personas. Por eso, cuando surgen problemas tanto en el hombre como en la mujer, buscar ayuda de expertos sexólogos y psicólogos se convierte en algo esencial y primordial.

Recurrir a la medicina no es la única opción, por el contrario existen múltiples posibilidades para enfrentar los desórdenes sexuales. Una de ellas es una milenaria práctica hindú: el yoga, una alternativa a los tan comunes y conocidos tratamientos farmacológicos.

Aquella disciplina física y mental ampliamente reconocida por sus atributos que ayudan a encontrar un equilibrio entre lo espiritual y lo material, es considerada, en estudios publicados en The Journal of Sexual Medicine, como una herramienta que permite aumentar el deseo y la pasión, y además prevenir y curar desórdenes sexuales.

El bioenergético y especialista en tantra yoga Asdrual Lozano dice que el manejo adecuado y placentero de la vida sexual depende de los pensamientos, de la mente. “El deseo siempre está presente en el cuerpo, pero hay circunstancias que lo bloquean. La mala nutrición, el estrés, la ansiedad y sucesos del pasado como historias desafortunadas y deméritos sexuales, crean poca disposición y además generan la pérdida de autoestima en este ámbito. Asimismo, aspectos religiosos y de educación que moldean la cultura de una sociedad, también bloquean la libre expresión de la sexualidad”.

Según este experto, el bloqueo del apetito sexual se genera en el momento en que la energía del cuerpo no fluye. Por ello, ser conscientes de cada uno de los movimientos del cuerpo y de la respiración, manejar los niveles de ansiedad y estrés, mejorar el estado de concentración y ser inducido a profundos estados de relajación, juegan un papel fundamental a la hora de un encuentro sexual.

Según una inverstigacón publicado por la Universidad de British Columbia, todos estos efectos producidos por la práctica de la meditación, generan un bienestar físico y psicológico que se traduce en mejorar la respuesta sexual, en minimizar las distracciones y aumentar la conciencia del cuerpo y de todos sus órganos en el momento de una experiencia íntima.

De igual forma, el yoga también tiene un efecto positivo en la superación y prevención de problemas sexuales que se convierten en el tormento de la vida sexual de una persona o de la pareja como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, dificultades en el orgasmo y falta de deseo.

Determinadas posiciones y movimientos pendulares de cadera estimulan la sexualidad, ayudan a activar la vitalidad, tonifican y fortalecen los órganos y músculos genitales, fortifican el suelo pélvico, masajean la glándula prostática, aumentan el flujo de sangre en los genitales y desarrollan la resistencia y el control.

Los problemas en la cama son, según Asdrual Lozano, un reflejo del ritmo y el estilo de vida que una persona lleva. Por ello, prácticas que ayudan a regular la vida en su cotidianidad, influyen también en el desempeño sexual y convierten en un aliado para mantener una relación de pareja acorde con las expectativas sexuales o simplemente para lograr un placentero y grato encuentro sexual.

Temas relacionados