El comportamiento, clave en este proceso

Factores de riesgo en el consumo de drogas ilícitas. ¿Cómo identificarlos?

Aunque son diversos y varían según la persona y el contexto, a los ojos de especialistas hay algunas pistas que pueden permitir identificar el consumo de sustancias en menores. En caso de que se presente su recomendación es clara: siempre acudir al diálogo.

El consumo de sustancias psicoactivas en menores es un tema que suele inquietar a los padres de familia. ¿Cómo prevenirlo? ¿Cuáles son los principales factores de riesgo para los niños? ¿Qué hacer si se reconoce que un hijo consume estupefacientes? Estas son algunas de las preguntas que, con frecuencia, se formulan quienes se enfrentan a este escenario.

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Se trata de un asunto con múltiples caras. Una de ellas la resume una cifra del Informe mundial sobre drogas 2019, realizado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc): unos 35 millones de personas padecen trastornos por consumo de drogas y necesitan tratamiento. El documento además indica que 13,8 millones de jóvenes de 15 y 16 años consumieron cannabis en el año anterior en todo el mundo, lo que equivale a una proporción del 5,6 %.

“La familia es el núcleo de la sociedad; por ende, es la base en el reconocimiento de estos factores. Entonces es desde la casa donde se puede realizar el reconocimiento de signos de alarma que pueden impulsar el uso y abuso de sustancias psicoactivas. Se debe escuchar siempre al joven, proporcionarle información de prevención acorde a su ciclo de vida, que le permita reconocer qué efectos representa para la salud, entre otros factores”, asegura Diana Pava, médica toxicóloga de la Universidad Nacional.

Según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIH por su sigla en inglés) los factores de riesgo y de protección pueden afectar a los niños durante diferentes etapas de sus vidas. “En cada etapa, ocurren riesgos que se pueden cambiar a través de una intervención preventiva. Se pueden cambiar o prevenir los riesgos de los años preescolares, como una conducta agresiva con intervenciones familiares, escolares y comunitarias dirigidas a ayudar a que los niños desarrollen conductas positivas apropiadas. Si no son tratados, los comportamientos negativos pueden llevar a riesgos adicionales, tales como el fracaso académico y dificultades sociales, que aumentan el riesgo de los niños para el abuso de drogas en el futuro”.

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Según el psicólogo Andrés Gutiérrez, es importante notar que, aunque la mayoría de las personas están expuestas al uso y abuso de las drogas, hay quienes no las utilizan ni desarrollan adicción. Además, lo que constituye un factor de riesgo para una persona puede no serlo para otra. “Todo dependerá de la situación que viva en el momento. Por ejemplo, una condición tiene que ver con las posturas de los padres de familia: está el padre negligente, permisivo, que no pone límites y no hace un trabajo pedagógico con su familiar. Este es un factor que puede impulsar al consumo.

También existen las condiciones que están asociadas al contexto social; es decir, las que tienen que ver con los lugares que frecuentan los jóvenes, pues si la persona es consumidora de sustancias psicoactivas y está en un escenario donde se va a ver más propenso al consumo, es posible que adquiera esos comportamientos y esas conductas”, dice el experto.

Otras de las razones por las que los adolescentes podrían usar drogas, según el NIH, son: para encajar en algún grupo social o un grupo de amigos; para socializar, puesto que estas sustancias tienen un efecto de desinhibición y los hacen sentir más cómodos en entornos sociales, o para lidiar con situaciones como problemas con su familia, sus amigos, la escuela y la autoestima. Algunos jóvenes también recurren a los estupefacientes para sobrellevar hechos como mudanzas, entrar a una nueva escuela, la pubertad o atravesar el divorcio de sus padres.

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“Estamos en una sociedad cambiante, dinámica, con un amplio número de modalidades, acceso a internet y digitalización. Por ello es importante acompañar a nuestros hijos a ver contenidos digitales y de esta manera prevenir ante los riesgos de consumo”, explica Pava, quien además hace un llamado a estar atentos a los comportamientos de los jóvenes, ya que a partir de allí se puede determinar si ya se encuentran inmersos en el uso de psicoactivos. “Tienden a tener episodios de agresividad, fobia social, ansiedad vs. pasividad, vómito, dolor de cabeza o sensación de palpitaciones, entre otros síntomas”.

El llamado de los expertos es al diálogo, a no normalizar el consumo y a que los padres reaccionen a tiempo frente a las primeras muestras de acercamiento con las sustancias psicoactivas de sus hijos. Gutiérrez afirma que “el familiar debe reaccionar de forma adecuada. Inicialmente es recomendable establecer canales de comunicación fuertes y asertivos. Si ya se cuenta con un caso de adicción o consumo es necesario realizar la confrontación de la situación, hacerle caer en la cuenta al joven de los riesgos a los que se enfrenta físicamente por ingerir estas sustancias. Finalmente, lo recomendable es buscar ayuda profesional”.

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Redacción Generación Consciente

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Factores de riesgo en el consumo de drogas ilícitas. ¿Cómo identificarlos?

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