Familia y escuela: claves para prevenir y enfrentar el “bullying”

Herramientas para prevenir el acoso escolar y realizar los procedimientos adecuados.

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La familia y la escuela son espacios donde los niños que están en constante formación y reciben todas las herramientas para formar su ser. De ahí que tanto los padres como los docentes deban estar capacitados en habilidades sociales como la solución de problemas, la empatía y el autocontrol, con el fin de crear programas de prevención de acoso escolar (“bullying”) y realizar la intervención adecuada si ya está presente en el contexto escolar.

Recomendaciones para los padres

La familia es el eje de la prevención y el tratamiento del acoso escolar.

De una parte, son proveedores de recursos y herramientas emocionales para cultivar la autoestima en los niños, reafirmar su ser y valores, además de enfrentar las situaciones retadoras de la vida.

Recordemos que en la familia el niño identifica quién es y qué tipo de ser humano quiere llegar a ser día a día.

Por un lado, las normas familiares y la identidad son la base del afianzamiento de este niño o niña y permite dar orientación sobre su entorno y hogar.

Por otra parte, los padres tienen una responsabilidad más allá de la crianza, en donde deben mantener estrechos canales de comunicación con su hijo, que le permitan contar con confianza lo que está pasando y lo que siente, así mismo cuando se le pregunte por su vida escolar es necesario indagar más allá del desempeño académico y lo que se refiera a las relaciones con sus compañeros.

De igual forma, cuando se conozca de agresiones a su hijo, es fundamental escuchar, no minimizarlas, sino comunicarlas a los profesores y directivas para actuar juntos en la atención del caso.

El papel de la escuela

El colegio debe ser un lugar seguro, amable y que propicie el desarrollo del niño en todas sus capacidades. Por eso, prevenir y tratar los casos de acoso escolar (bullying) es un trabajo institucional que requiere desarrollar estrategias multimodales; es decir, que se vincule a las diferentes áreas de la institución: psicología, pedagogía y administrativa.

Así mismo requiere la elaboración y puesta en marcha de políticas en el ámbito académico, con el fin de prevenir conductas agresivas por parte de los estudiantes, y por último, sensibilizar a los docentes para que estén atentos a los cambios de comportamientos o conductas que presenten los estudiantes y estos sean reportados al equipo de apoyo.

Es importante responder con prontitud a los casos para realizar un adecuado acompañamiento.

De otra parte, el trabajo con los estudiantes se orienta a desarrollar en ellos habilidades sociales, especialmente empatía, asertividad y pensamiento crítico.

Así, con la empatía el agresor se detiene o elimina los deseos de hacer daño; mientras que la asertividad le permite a la víctima detener a tiempo cualquier intento de acoso escolar; finalmente el pensamiento crítico les permite a los estudiantes reflexionar sobre sus conductas; es decir, pensar antes de actuar sobre las consecuencias de sus acciones y sobre el daño que podría causar a sus pares.

La última recomendación es confrontar la situación ente acosador y acosado.

Se trata de invitar al diálogo y buen trato, disminuyendo la agresión por parte del victimario y buscando restaurar la confianza que perdió la víctima a causa de las agresiones recibidas.

 

PSIQUIATRA - ADSCRITO A COLSANITAS - COORDINACIÓN DE SALUD MENTAL CUC *

 

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Dr. José David Téllez Negret *

Actualidad

Familia y escuela: claves para prevenir y enfrentar el “bullying”

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