"La felicidad es un acto de rebeldía"

El descendiente quechua Chamalú ha recorrido los cinco continentes para transmitir el método Iveshama, basado en el conocimiento de la felicidad para llevar una vida plena.

Chamalú está en Colombia para el lanzamiento de su libro ‘Sabiduría olvidada’. / Luis Ángel

“Esta es una sociedad que funciona con manicomios, cárceles, policías y drogas, pero este panorama tiene que cambiar”, afirma Chamalú, un boliviano que dedica su vida a comprender la sabiduría indígena andina.

Cuando niño su bisabuela, miembro de la comunidad indígena quechua, con sus conocimientos ancestrales pudo curarlo de una enfermedad que según él la medicina tradicional no supo entender. Por ello, años después, quiso explorar la cultura y la forma de vida de estos grupos a los que las sociedades contemporáneas han olvidado.

Desde entonces lleva más de 30 años dedicado a comprender y transmitir los saberes aprendidos de aquellos que viven una vida espiritual y en armonía con la naturaleza.

Sus enseñanzas sobre estas tradiciones perdidas tienen a la felicidad como eje central. “Todas las sociedades quieren encontrar los secretos para ser feliz, pero hay diferencias inmensas en cómo la describen y las formas que utilizan para llegar a ella”, señala el boliviano.

Las comunidades andinas ancestrales han pensado en la felicidad de una forma sencilla al concebirla como una actitud ante la vida. Al contrario de las sociedades occidentales, que en sus palabras buscan sólo en lo externo y en la necesidad de acumular cosas materiales, lo que lleva a los seres humanos a una total pobreza interior.

Iveshama es el método con el que ha recorrido los cinco continentes para enseñarles a las personas la manera de vivir plenamente basado en la sabiduría andina olvidada. Es para Chamalú un método que pretende traducir conocimientos ancestrales a los tiempos actuales.

Lo que este descendiente quechua quiere transmitir es claro: la felicidad no es externa, sino que debe ser autogestionada. Es, además, la condición previa para que el amor sea posible y es este el sentimiento que garantiza la libertad que lleva a la paz.

Son entonces estos cuatro elementos combinados: felicidad, amor, libertad y paz, los que permiten una vida saludable. “La salud es el síntoma de haber aprendido a vivir”, recalca.

La declaración de la felicidad, por lo tanto, es la finalidad última. Consiste en tomar una decisión. “Es un acto de rebeldía que permite tomar las riendas de la vida, ser conscientes. Es esta sensibilidad la que nos otorga el poder; lo que yo llamo la soberanía existencial”, recalca Chamalú.

Este conocedor de la cosmología indígena pretende transmitir viejas novedades para un mundo lleno de tecnología e inmediatez. La necesidad de entender los estilos de vida de otras comunidades, es fundamental, más aún cuando ya son pocos los descendientes que adquieren dichos conocimientos.

Chamalú ha compartido en algunas ocasiones con los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, a quienes admira y rescata su capacidad para defender su cultura y sus tradiciones. Para él es indispensable que los colombianos sean conscientes de los procesos que están destruyendo la integridad de los pueblos ancestrales. Es necesario que las personas se interesen por conocer el legado que dejan estas comunidades para poder vivir en armonía con todo lo que los rodea.