Fin al negocio de la bilis de oso

Una empresa farmacéutica china anunció que abandonara una de las prácticas más crueles contra animales.

 Las campañas que, por varias décadas, han sostenido activistas en China y otros países asiáticos para que se detenga el cruel negocio de la extracción de bilis de osos comienzan a dar frutos. Directivos de la casa farmacéutica Kaibao, que suministra la mitad de la sustancia que se vende en China con fines curativos, revelaron sus planes para desarrollar una alternativa sintética que reemplace el mercado de bilis natural.

Kaibao ha prometido invertir cerca de cuatro millones de dólares, la mitad de ellos aportados por el gobierno chino, para fabricar una sustancia químicamente similar a la bilis de oso. Por este camino, esperan mantener vivo el millonario negocio pero al mismo tiempo dejar atrás el cuestionable método de extracción tradicional de bilis.

Jill Robinson, director de la organización Animals Asia, le contó al periódico inglés The Guardian secretos de ese negocio cruel: “Los osos viven con hambre y sed, reciben poco o ningún cuidado veterinario y esencialmente son torturados toda su vida”. Los osos viven en jaulas estrechas y son sometidos a métodos rudimentarios para extraer la bilis de su vesícula.

De acuerdo al reportaje publicado por el periódico inglés, a los animales se les realizan agujeros permanentes en sus cuerpos a través de los cuales los empleados introducen elementos quirúrgicos para extraer la preciada medicina. El principal componente de la bilis de oso, y que la hace valiosa en la medicina tradicional, es el ácido ursodesoxicólico. Se le atribuye la capacidad de curar algunas enfermedades hepáticas en humanos.

Organizaciones activistas calculan que podrían ser más de 12.000 osos los que se encuentran en cuativerio en países como Laos, Vietnam, China y Corea del Sur. Aunque muchos osos fallecen en el proceso. Los que sobreviven al trato cruel pueden ser “ordeñados” hasta por 10 o 20 años.

Como lo señala la periodista Jeremy Hance en su reportaje, la gran pregunta en este momento es si los médicos y pacientes están dispuestos a cambiar la bilis natural por la bilis sintética y contribuir al fin de la cruel industria. Convencer a los usuarios de esta medicina natural no ha sido nada fácil hasta ahora.

(Vea: Is the end of 'house of horror' bear bile factories in sight?)

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