Francis Fukuyama y la inequidad en Latinoamérica

El influyente politólogo estadounidense de origen japonés concedió una larga entrevista que publica en exclusiva el portal venezolano Prodavinci.com.

Francis Fukuyama reclama “políticas sostenibles que ataquen el problema de la desigualdad y la pobreza de forma directa”.AFP

“Conscientes del peso específico que tienen sobre el devenir de las ideas del mundo moderno, Prodavinci aborda un ciclo de entrevistas con los grandes pensadores de la actualidad. Iniciamos este proyecto con Francis Fukuyama, politólogo, egresado de Cornell y de Harvard y actual profesor de Stanford, célebre por su título El fin de la historia y el último hombre (1992), el cual generara gran conmoción internacional, y quien acaba de presentar su último estudio: Orden político y decadencia política”.

Así presenta el influyente portal venezolano Prodavinci.com el reportaje al influyente politólogo estadounidense de origen japonés en el que critica el populismo de los gobiernos latinoamericanos, el crecimiento de la inequidad y, por otro lado, los intentos fallidos de socialismo.

Le preguntan por Latinoamérica en cuanto a modernización, desarrollo y desigualdad. Responde: “Hay dos elementos sobre la agenda de Latinoamérica. En el siglo pasado, el continente luchó para lograr la democracia, y a grandes rasgos, la democracia ganó. Aunque hay países en los que la democracia está amenazada o es mal practicada. Ahora, la democracia básicamente tiene que lidiar con la inequidad. Pienso que el populismo es el sistema de la desigualdad. Si no se tuviera esa desigualdad, no existirían las políticas populistas. En consecuencia, hay que tener políticas sostenibles que ataquen el problema de la desigualdad y la pobreza de forma directa: una forma de redistribución y políticas sociales que puedan ser sostenibles en el tiempo. La diferencia entre una buena política social y una política populista está en la sostenibilidad del modelo.

Las políticas populistas redistribuyen recursos en una medida que no se puede costear a largo plazo, y por lo tanto resultan en una solución sólo en el corto plazo. Estas políticas tienen que ser bien pensadas y ser compatibles con la economía de largo plazo. El otro elemento de la agenda para Latinoamérica es la ausencia de un Estado impersonal capaz de proveer acceso a la salud, a la educación, a los servicios básicos, a todos estos aspectos que demandan los ciudadanos. Latinoamérica debe garantizar esto con una política de institucionalización impersonal, en la que todos los ciudadanos deben beneficiarse de las políticas de Estado, en vez de hacerlo de forma patrimonial, beneficiando principalmente a los que apoyan al Gobierno de turno”.

Sobre la corrupción en la región opina:
“Pienso que si nos detenemos un segundo y pensamos en Latinoamérica, ha aumentado la consciencia sobre la corrupción en muchos países. Es cierto que en todos lados hay una gran cantidad de corrupción. Pero la gente ahora lo identifica como un problema político que les molesta. Y ese es el comienzo de un cambio a largo plazo. Creo que el principal problema de la violencia criminal tiene que ver con la economía global, con las drogas. Tiene que ver con el dinero que se mueve constantemente a nivel internacional y puede caer en manos de organizaciones criminales, lo que es muy desestabilizador”. (Lea acá la entrevista).

 

 

 

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